miércoles, 21 de marzo de 2012

como hacer fotografías panorámicas

cómo crear fotos panorámicas

Las cámaras panorámicas tienen unos mecanismos de rotación de forma circular, tanto para el objetivo como para toda la cámara, alcanzando los 360º.

Plasman la imagen entera sobre una larga tira de película de 24x224 milímetros, de formato universal. Producen verdaderas imágenes panorámicas. Usan un fotograma de mayor anchura

Durante su exposición la película se mueve sincronizando con la rotación giratoria de la cámara, realizando un barrido sobre la película.

Estas cámaras son de uso especializado para fotógrafos profesionales. Actualmente se encuentran pocos laboratorios que hagan copias de negativos tan largos, y pocos proyectores para las diapositivas de este tamaño.

La cámara réflex de 35 mm, es capaz de efectuar cinco tipos distintos de toma fotográfica, panorámica, lineal, de motivo rotatorio, etéreo y fotofinish
 En varias ocasiones a la mayoría de nosotros nos sorprenden algunas fotografías panorámicas. Para el que no las conozca, este tipo de fotografías no es más que una sucesión de varias fotografías unidas por software (con una aplicación de ordenador) en una sola fotografía en formato -evidentemente- panorámico.
Normalmente, el resultado es muy vistoso. A continuación, una pequeña guía rápida y sencilla para hacer una fotografía panorámica con el Adobe Photoshop
Sacar varias fotos consecutivas: En primer lugar, debemos tomar varias fotos de la zona que queremos en formato panorámico (desde izquierda a derecha por ejemplo) para unirlas posteriormente. Consejos a tener en cuenta pueden ser:
  • Realiza las fotos en un mismo nivel horizontal sin desviarte. Algunas cámaras digitales permiten activar una especie de cuadricula en la pantalla para estos casos. Es muy importante este paso, puesto que si te desvías un poco se puede complicar el paso de la unión de fotos.
  • La luz es muy importante también en una panorámica. Intenta que al enfocar a determinados sitios, la luz no varíe demasiado. Algunas cámaras digitales (que yo conozca, de Olympus por ejemplo) tienen una función especial para panorámicas que lo que hace es ajustar la secuencia de fotografías a un mismo nivel de luz.
  • Utiliza objetos de la panorámica para tomar como referencia para la siguiente fotografía. No te desplaces demasiado entre foto y foto, la mitad de la pantalla es una buena medida.
  • Saca varias fotos (sobre todo si es la primera vez que lo intentas) por si acaso alguna salga mal.
  •  El segundo paso será colocar todas las fotos realizadas en una carpeta (y si hemos sacado varias tomas de una misma foto, elegir la mejor). En el photoshop creamos una nueva imagen con las proporciones adecuadas: (Si nuestras fotos son de dimensiones de 1024x768 y tenemos 4 fotos, 4 x 1024 = 4096) 4096 píxeles de ancho (width) y 768 de alto (height).
    Una vez creada la imagen en blanco, comenzamos a insertar las fotos. Este paso es muy sencillo, puesto que solo tenemos que seleccionar todo, copiarlo y pegarlo en la imagen creada.
    Más laborioso es el trabajo siguiente, que se trata de escoger la línea donde serán insertadas las fotos. Hay que cuidar mucho en que la fotografía no quede incoherente. De momento ignoraremos la luminosidad y solo nos preocuparemos de la coherencia de la fotografía:
    Nos podemos ayudar, marcando opacidad en el panel de capas (opacity) y estableciendo temporalmente un 50% o menos de opacidad, para guiarnos y colocar bien las fotos.
    Si no hemos sido cuidadosos en el primer paso (tomar las fotos), comprobaremos que nos encontramos con que algunas fotos encajan bien por arriba, pero no por abajo, y viceversa. Se puede solucionar en el menú Edit / Transform / Rotate, pero sin duda es algo fácil de evitar si tenemos cuidado cuando tomamos las fotos.
    En muchas ocasiones puede que tengamos problemas con la claridad de las distintas fotos (a veces puede que no ocurra porque hayamos tenido suerte, seamos buenos sacando fotos para panorámicas o nuestra cámara tenga opción panorámica). Esto se puede solucionar dirigiéndonos a la capa (layer) más oscura y retocando los niveles en el menú Image / Adjustments / Levels.
    Finalmente, debemos eliminar los feos cortes de la fotografía. La calidad de una buena panorámica se ve en sus empates. Para ello seleccionamos la goma de borrar (Eraser Tool) y en su tamaño (Brush) le indicamos un tamaño cómodo para borrar. Bajamos también la cantidad de dureza en hardness.
    Ahora entra en juego la destreza de cada uno en el Photoshop. Basta con ir borrando delicadamente los cortes, de modo que disimulen bien y se fusionen con la imagen global.
    Para terminar, podemos seleccionar la imagen completa y recortar Image / Crop, para eliminar zonas vacías o en blanco (también se irán evitando a medida que cojamos soltura).
    Existen programas que realizan las fotografías panorámicas directamente, sólo seleccionando las fotos y el orden, pero los resultados a veces no suelen ser muy buenos. El mejor de su género se llama audiostich.. También existen otros como panorama maker  o panorama studio.







martes, 20 de marzo de 2012

isidro nonell

Nacido en Barcelona el 30 de noviembre de 1873, en una familia burguesa. Como dibujante y pintor se le puede considerar un verdadero autodidacta. En sus obras siempre sintió preferencia por los tipos mas desgraciados. Residió bastante tiempo en París, pero ello apenas si le marcó. Sufrió el desdén del público y la oposición de la crítica.

En una exposición celebrada en 1910 obtuvo un gran triunfo, y su consagración oficial y definitiva, aunque póstuma, ya que murió en 1911, llegó con la Exposición de Barcelona de 1918.

Crecido en la Cataluña de finales de siglo, Isidre Nonell, precursor de la renovación de la pintura en Cataluña a principios de siglo, es la figura prematuramente desaparecida, que centra dentro de su misma generación la promoción siguiente a la de Ramón Casas (1866-1932). Pocos años de diferencia entre estos artistas, como se puede ver, y sin embargo, un abismo en su realidad histórico-social, y por consiguiente grandísimas diferencias en su concepción artística.
 La principal clave de modernidad de su pintura, según mi punto de vista, reside en él, en su mentalidad de artista, de creador libre. Nonell es de una personalidad única, remetida en si misma, ajena a toda escuela, ciclo o movimiento. Era el jefe de una estética unipersonal, y si se le preguntaba por posibles trastiendas estéticas de lo que estaba haciendo, reaparecía la desconfianza del antiguo mercader de pastas para sopa y respondía ‘Jo pinto, i prou’, y decía verdad, porque su pintura no era guiada por otras razones que las de un sensualismo deleite por el color y la forma. A la hora de pintar su voluntad, su apetencia, prima sobre cualquier otra cosa. Por tanto no acepta una temática impuesta, ni unas reglas compositivas académicas. Él simplemente es pintor, y pinta, si no hay otro remedio, para él, para sentirse satisfecho consigo mismo. Por tanto, su mentalidad es totalmente moderna y esta genera una pintura moderna.

La total libertad para el pintor ante su creación, por la que luchará y sufrirá toda su corta vida, lo convierten en un pintor moderno. Y a consecuencia de esta actitud fue rechazado, insultado y humillado por casi todos. Esto en palabras, unos cien años después, queda incluso poético, pero vivir esta realidad para él tuvo que ser muy trise y frustrante. Tal vez la lectura de dos textos incluidos al final, ayuden a comprender mejor la situación que vivió Nonell. Quien con el tiempo fue angustiándose por el hecho de que con su pintura, no sacase ningún provecho económico y prácticamente fuese mantenido por sus padres. La idea de que, a pesar de sus constantes desvelos artísticos, pudiese ser considerado un inútil, le humillaba y le hacia repetir: ‘desde luego que yo me gano la vida, lo que ocurre es que no me la pagan.’

Es necesario admitir, no obstante, que Isidre Nonell no fue una victima inocente de tantas malquerencias. Su temperamento no fue ajeno a esas enemistades creadas. Incluso los que le apreciaron coinciden al calificarlo como una persona terriblemente irónica, propensa a la maledicencia.
 Su mentalidad se debe, en parte, a su corto paso por la ‘Llotja’, este fue enormemente importante; no tanto por lo que le enseñaron en las aulas, que también tuvo importancia, sino porque en aquel ambiente aprendió a pensar y reaccionar como artista. Allí descubrió el mundo del arte, comprendió lo que era la pintura, por consiguiente, lo que era pintar.
En 1901, tras un año de divagación después de su regreso de París, sale el verdadero Nonell. Deja de lado los tonos calientes, que daban a su obra un carácter radiante, lleno de luz y en cierto sentido alegre, obras de juventud que respondían a un concepto un poco aburguesado, consecuencia de la estética modernista-impresionista. Y pasa a ser el Nonell al que hacemos referencia. Ya no hay dudas, sabe lo que hay, qué tiene que hacer y no admite otro mundo que el suyo. Todo esto queda reflejado en su pintura. Hace un viraje total y en menos de dos años pasa de la luminosidad a la tenebrosidad y libera su mundo de miseria y fealdad.

Este convencimiento de su personalidad y valía como artista, queda muy bien reflejado en el comentario que hace, en una de sus cartas enviadas desde París a Casellas dando cuenta de la impresión que le causaron los impresionistas franceses,
 o de C. Monet, Degas, Pisarro, Manet, Renoir, etc., incluso lo encontré con poca sustancia, insuficiente. Ahora todo esto lo he visto con detención y me gusta mucho más que al principio, pero de todas maneras para mi no es tan grande como creía’, y acaba diciendo: ‘...Sunyer (que de pasada está muy bien y no le falta nada) como hace más tiempo que está aquí ha podido comprender mejor lo que digo y piensa lo mismo que yo. Y me decía que todavía no ha visto ninguna nota de color de ningún joven que se pueda comparar con muchas de las que hacen los jóvenes en Barcelona...’
Nonell quiere impulsar su arte en el mundo artístico e intelectual de la época, sin poder conseguirlo, y por ese motivo se siente herido en todo su orgullo de pintor. Lucha y sufre, y esto hace que se vuelva más seco y arisco; nada más le queda un círculo reducido de amigos y admiradores, entre los cuales se encuentra su gran amigo Canals y los de la redacción del semanario Papitu.

En la Barcelona finisecular, entre la gente de bien, la pintura sólo se concebía aplicada a los temas de historia y a los retratos mundanos. Los pintores pensaban en el Museo y en la Academia. Sin embargo el arte de Nonell se identifica con los mendigos, con los cretinos, con los gitanos, con la mala vida. Su academia eran las barracas de los suburbios de la falda de Monjuïc, y las tabernas de los barrios bajos.
Queda claro que, aproximadamente a partir de 1901, un tema domina sus cuadros: las gitanas. Ahora bien es difícil determinar si en la actitud de Isidre Nonell al preferir estas modelos tenía algo que ver alguna idea preconcebida a favor de los miserables y oprimidos
 Se ha dicho, y no por pocos autores, que la temática de su obra es provocada por el ambiente que lo envuelve. Que es una manera muy suya de protestar contra la sociedad en la que se educó, al pintar a los desheredados de la vida que son el ‘producto defectuoso’, por así decirlo, de su sociedad. También dicen, y eso es cierto, que no hace crónica social. La figura de la gitana no está en su medio cotidiano, pintoresco, lo que le aleja enormemente del romanticismo costumbrista. Pero creemos que eso no es cierto, o al menos no es lo que le lleva a pintar este tipo de personajes.

Es verdad que el hecho de que pinte gitanas en unos tiempos en que los jurados de los certámenes oficiales, la crítica y el público en general preferían a José Moreno Carbonero y a otros pintores de género, se puede interpretar por el camino corto, o de un modo simplista, como una protesta a su sociedad. Pero si se profundiza un poco más, te das cuenta de que está muy por encima de todo eso. Su pintura a partir de su regreso de Francia es únicamente pintura, no literatura. No hay por tanto nada que leer.
 Nonell plasma en estas obras un interés por el mundo real con una actitud que contrasta fuertemente con el optimismo de la Restauración. Sinceridad en la atención de las cosas, que no precisan de matiz subjetivo alguno, para mostrarse tal como son y por ello mismo poseen atención y veracidad, descubrimiento de lo que existe, sin edulcoración, pero también sin compasión sentimental.

Lo que los nuevos artistas buscan es precisamente, la sinceridad que en los tremendistas no se encuentra. El tremendismo quiere suscitar sentimiento, lágrimas, recurre a todos los efectos a su alcance para lograrlo. Por el contrario artistas como Darío de Regoyos, Nonell, el primer Mir, Canals, quieren ofrecer la realidad cotidiana tal como ella es. Sin cargar las tintas pero sin tibieza. La sinceridad aleja los excesos sentimentales como aleja también el idealismo y la espiritualización y se enfrenta directamente a los predicadores de la belleza esgrimiendo una razón bien sencilla: el mundo no es bello, la realidad española del noventa y ocho no es amable, no hay belleza en la Barcelona urbana e industrial, en los marginados en el proletario.
 Complicaciones no tuvo ni se las buscó, hacia tan sólo lo que le dictaban los sentidos, aquello que el corazón le decía que tenía que hacer. Sigue de una forma obstinada las directrices que se ha trazado para lo que tiene que ser su pintura: una insistente búsqueda de la calidad de la materia hasta que se haga grasa, pastada, madura, exactamente como si fuese el resultado de un largo proceso de cocción o de fermentación. Para Nonell toda la pintura se reduce al color, pero no el color de las tonalidades exaltadas, sino el de las graves, no el que estalla superficialmente, sino el que parece emerger del fondo del cuadro. Eso es lo más importante para el pintor, mucho más importante que el dibujo (se le critica, no del todo injustamente, una cierta repetición de la pose de sus modelos y de escamotear algunos problemas de composición, tales como el pintar las figuras con la cabeza inclinada o escondiéndoles las manos). Lo que cuenta para Nonell, es la pintura en si misma desligada de cualquier significación. De ahí la radical incomprensión de la mayoría de los críticos al hecho de que para el artista los mendigos, gitanos, y seres que eran tenidos por feos, sucios y miserables fuesen un mero pretexto para poder trabajar la pasta de un modo generoso.
Esta primordial valoración del color entre los diversos elementos pictóricos determinó la actitud nonelliana frente al arte, caracterizada por una voluntaria abstracción de todo contenido y resumida en la célebre frase, ‘Jo pinto i fora’ (Yo pinto y nada más), con la que respondió a alguien que quiso saber sobre su estética.
 Nació el 30 de noviembre de 1873 en Barcelona. Cursó estudios en la academia de Mirabent, fue discípulo de Caba y con discípulo e Mir y de Carats en la escuela de la Academia de Bellas Artes 1893, formo con estos el denominado " grupo del azafrán ", con los colores amarillos que predominaban en sus obras, junto a ellos expone por primera vez, en mayo de dicho año, en la sala Parés. En 1894 concurre a la exposición colectiva del Círculo Artístico y, en 1895, a la de la sala Parés. Hasta 1895, su pintura fue casi exclusivamente de paisaje, Playa de Arenys de Mar de 1891, Crepúsculo y Montjuich al atardecer, de 1894. Su pintura integrada plenamente en el movimiento expresionista europeo, se caracteriza por el dramatismo y naturalismo que presiden sus obras. En 1897 y en unión de Canals, viaja a París, y expone en la galería Le Barc de Boutteville. De regreso a Barcelona, en 1898 expone en la taberna de los Quatre Gats y en el salón de La Vanguardia. Vuelve a París para hacer una nueva exposición en la galería Vollard. Su estudio en la rue Gabrielle lo cedió al joven Picasso, al que ya conocía y trataba en Barcelona. En enero de 1902, al exponer en la sala Parés, todavía presenta paisajes, pero también figuras. La exposición provoca reacciones negativas, pero vuelve a exponer en junio del mismo año y en enero de 1903, siempre en la misma galería. Cuando en 1908 se funda el semanario humorístico Papitu, es uno de sus colaboradores gráficos, lleno de gracia y de intención en sus dibujos. En enero de 1910 se realiza su última exposición, en la galería Fayans Catalá. Isidro Nonell falleció el 21 febrero de 1911, a los 37 años, a consecuencia de una fiebre tifoidea.

"La historia de los pintores Marià Fortuny e Isidre Nonell es muy parecida: los dos murieron jóvenes, con 36 y 38 años respectivamente, en un momento en el que estaban inmersos en un proceso de cambio, por lo que es una especulación querer saber hacia dónde iban a llevar su obra y qué iban a pintar a continuación", explica Cristina Mendoza, subdirectora del Museo Nacional de Arte de Catalunya (MNAC), y una de las mayores especialistas en Nonell, el pintor que falleció el 21 de febrero de 2011, hoy justo hace un siglo.
Considerado uno de los pintores catalanes más destacados de principios del siglo XX y una figura básica del último modernismo, Nonell, nacido en Barcelona en 1872, se caracteriza por tratar temas que no estaban de moda en su tiempo y centrar sus trabajos en seres marginados, como los afectados de cretinismo, una enfermedad congénita que provoca retardo en el crecimiento físico y mental y, sobre todo, a mujeres gitanas, su producción más personal y singular, que aparecen lejos del folklorismo y siempre en actitud reflexiva, aislada, cabizbaja y melancólica. "Nonell es el artista denostado de la pintura catalana del siglo XX, porque su pintura fue una patada en el estómago a la burguesía conservadora acostumbrada a trabajos más amables y coloristas", explica Mendoza.
Tras volver de París, donde vivió entre 1897 y 1900 y contactó con las vanguardias del momento, expuso en cuatro ocasiones en la Sala Parés, la única galería de Barcelona, a partir del año 1902. "De forma monotemática presentaba las figuras aisladas de mujeres de etnia gitana, sin ningún tipo de anécdota, con un lenguaje nuevo y provocador, por lo que la crítica fue tan feroz y el rechazo tal, que el propietario de la galería le aseguró que jamás volvería a exponer y se recomendó que incluso ingresara en un manicomio", explica la experta en arte del siglo XIX. Pese a la adversidad continuó pintando en su estudio, aislado de las corrientes del momento y mantenido por su familia que era propietaria de un pequeño comercio de pasta para sopa cerca del Palau de la Música.
Así hasta que en 1910, Miquel Utrillo, "un personaje vital y el cerebro de operaciones artísticas de principios de siglo que no ha sido del todo reconocido" recomendó al dueño de la galería del Faianç Català de Barcelona que organizara una antológica sobre Nonell. Según explica Mendoza, "nunca una muestra de este tipo fue tan fácil ya que se trató de coger las obras que Nonell tenía en casa ya que no había vendido nada de su producción".
La exposición fue todo un éxito, "porque había evolucionado, había aclarado su paleta y sus mujeres eran más amables, menos derrotadas, aunque sin grandes concesiones a la anécdota". Lo curioso, explica Mendoza, es que Nonell, no quiso acomodarse al público, y lejos de ahondar en su éxito cambió de tema y se dedicó a los bodegones, que nunca había cultivado y pintó 11 antes de fallecer en febrero de 1911.
Pese al poco reconocimiento que tuvo en vida, Nonell es hoy un autor muy valorado por carismático y uno de los más cotizados de su época. El MNAC cuenta con 46 pinturas y 150 dibujos (algunos de los cuales ilustran la fotogalería que acompaña el texto) que permiten seguir su trayectoria pictórica entre 1901 y 1911, aunque no dispone de ninguno de los paisajes que realizó solo en su juventud. La colección es, según Mendoza, "la mejor de este autor, tanto en pintura como en dibujo", aunque aclara que sus cuadros y dibujos están muy repartidos en colecciones particulares catalanas y del resto de España, de donde procedían "Gitana" y "Dos Gitanas", que se pudieron ver el año pasado en la exposición Convidats d'Honor que organizó el MNAC para celebrar sus 75 años.
En el año 2000 la propia Cristina Mendoza, junto a Merce Doñate, comisarió la exposición "Isidre Nonell, 1872-1911" que se pudo ver en el MNAC y luego viajó a Madrid. "Fue una antológica muy buena donde reunimos una buena cantidad de obras e hicimos un catálogo razonado donde publicamos toda la bibliografía y la correspondencia, además de rehacer el catálogo de la exposición de 1910 que significó el reconocimiento del pintor", asegura Mendoza para justificar que este año no esté preparada ninguna actividad coincidiendo con este aniversario.
Si está previsto que Mendoza imparta un curso de verano de la Universidad de Barcelona (El Juliol a la UB) sobre este autor. "Será sobre el año 1911 analizado como bisagra entre dos épocas, fue el año de la muerte de Nonell y del fin del modernismo y la fecha del nacimiento simbólico, con la primera exposición de Joaquim Sunyer, del noucentismo"
este  catalán está injustamente olvidado, y debemos recuperar su arte y su memoria, su importancia en la pintura catalana y española es vital. Fué un auténtico revolucionario, su pintura chocó de frente con todos los conservadores, pero analizar la época de Nonell, la barcelona más convulsa de la historia, atentados anarquistas en cada esquina, la segunda república a punto de nacer.... era un hervidero cataluña y no sólo el mundo de la política sino el arte, necesitaba un cambio radical que Nonell supo ver. Pero Nonell fué el primero, y los primeros no siempre son los más reconocidos.
Un jovén malagueño, pablo picasso ruíz miraba extasiado la pintura de Nonell, fué ahí cuando supo cúal era su camino.

el protegido

año 2000. 97 minutos. usa. director: night shyamalan. reparto: bruce willis, samuel l. jackson. robin wright, charlaine woordward.
sinopsis: Tras un accidente de tren, todos los pasajeros resultan muertos, excepto David Dunn. Elijah Price, un misterioso desconocido, le plantea una extraña hipótesis que explicaría por qué David ha salido indenne del accidente, pero esta explicación, de ser cierta, podría cambiar para siempre la vida de David y la de su familia


Es cierto que la descripción del entorno del protagonista falla, es su principal defecto, trata de imitar el modelo del “Sexto...”, y no sólo en el final sorpresa, pero no sabe en esta ocasión plasmar la misma intensidad emocional (el niño aquí pasa desapercibido y la interpretación de Willis es injustificadamente contenida e interiorizada) ni el mismo suspense. Por lo demás tiene el sello ya reconocible de este cineasta: largos y flotantes planos secuencia que generan una atmósfera muy especial, una narración que mezcla elementos (pausa y tensión psicológica por un lado y pero también empleo de los medios más comunes a la hora de generar tensión, aunque administrados de forma personal demostrando que el video-clip no es el único camino). Tiene una atractiva puesta en escena que no desprecia la profundidad de campo (cosa rara hoy día) y que, aunque en ocasiones sea gratuita, a mí me parece muy sugestiva.

La cinta me encanta por motivos tremendamente subjetivos y entiendo que algunos le nieguen una nota elevada. En realidad considero que le corresponde un 6,8 pero le pongo un 7,8 por lo que digo a continuación.

Siempre he sido un entusiasta de los superhéroes y esta película es un homenaje a sus mitos, a sus clichés y a su maniqueo (y por eso lleno de encanto) universo. Por ello es una cinta más arriesgada comercialmente de lo que puede parecer. No sólo muestra (con conocimiento de los entresijos de estas historias) un superhéroe sombrío y realista, sino que mezcla esto con los grandes tópicos de la Marvel y DC (el bien y el mal, la importancia del disfraz, el sentido de la responsabilidad, la obsesión del villano...) y lo hace de forma que encaja cuando, sinceramente, tenía pocas opciones de conseguir un resultado convincente (dotar de realismo y verosimilitud a los clichés comiqueros es complicado, incluso en Batman begins aceptas unas premisas que en otras pelis no aceptarías). Por eso muchos dirán que el final es forzado y es cierto, pero no lo es sólo por ambición comercial (que también) sino porque ese final encaja, homenajea y da una vuelta de tuerca a la lógica del enfrentamiento superhéroe-supervillano.

Muchos superhéroes tienen un “archienemigo” (el Joker, cráneo rojo, el duende verde, Loki, Lex Luthor...) que es el reverso, la otra cara de la misma moneda. Y no sólo en un plano psicológico, también físico, la potencia muscular vs. la inteligencia y la tecnología por ejemplo. Por ello el final entiendo que decepcione a alguien que no haya leído cómics, pero a mí (que casi he pasado más tiempo con Spiderman y Green Larten que con mis padres) me parece la mejor manera posible de cerrar esta reinterpretación del superhéroe y de su archienemigo, la mejor manera de tomar unos postulados tremendamente pueriles (ya digo que por ello encantadores) y camuflarlos bajo una capa de seriedad y oscura trascendencia. La mejor manera de explicar que el Joker vive para pelear con Batman y que el Capitán América lo es porque existe cráneo rojo.
 Te levantas todos los días. Vas a trabajar. Realizas las mismas tareas. Hablas con la misma gente. Te haces la comida. Le haces un corte de mangas imaginario al capullo de tu compañero de piso. Limpias la casa. Lees un poco de esa novela que lleva cinco meses en tu mesilla de noche. Ves una película. Duermes.

El ciclo (el círculo) renace y pasa el tiempo y llega un día en que te levantas como todos los demás y te das cuenta de que has empezado a deambular por un mundo fantasma. Este día, aunque no puedes saberlo fue el día en que abandonaste la Búsqueda. Fue el día en que cruzaste el meridiano y perdiste la esperanza. No hay mensajes escondidos, ni personas especiales ni sucesos inesperados y mágicos. Esto es lo que tenemos y te lo comes porque no hay más remedio.

Pero no siempre.

Puede que "El protegido" nos esté hablando de la génesis de los mitos a través de la historia, es una posibilidad.

Puede que "El protegido" nos hable de la reencarnación, las fuerzas fatales del destino, del ying y el yang, de las fuerzas negativas y las fuerzas positivas.

Pero también puede que Elijah Price, ese patético y enfermizo amante de los cómics obsesionado por David Dunn, el Irrompible, seamos nosotros en la desesperada búsqueda de algo excepcional, inesperado, imposible que nos confirme que la vida no era eso, que hay cosas escondidas, que merece la pena seguir intentándolo. Elijah Price se diferencia del resto en que convierte la búsqueda en su elección de vida. Al precio que sea. Y no con los mejores medios. Pero nunca se rinde. A pesar de su fragilidad, de ese mundo de azules y grises. Porque está acercándose a Algo.

Y es por eso que esta película es única y hermosa y perfecta. Porque está hecha por y para aquellos que nunca han dejado de buscar, para todos los Elijah Price iluminados y tristes que parecen sobreescritos sobre los renglones torcidos de una vida de mierda, pero que cuando llega el momento están preparados como nunca lo estará nadie y puede que David Dunn sólo sea un tipo tremendamente saludable y puede que Elijah Price no sea más que el dueño de una tienda de cómics, enfermo y desgraciado pero la fe, amigos, la fe es lo que separa a veces a un hombre de un insecto. La fe es la clave de todo.
Dejémonos de chorradas exóticas!, se mire por donde se mire EL PROTEGIDO es una obra maestra que solo el tiempo pondrá necesariamente en su meritorio sitio. Víctima de una actualidad postindustrial que condena sin piedad aspectos como la solemnidad, la inocencia incluso la fantasía como medio para descubrir y explorar los secretos humanos más profundos, de El Protegido cabe afirmar con rotundidad que es una obra de arte, un proyecto que dignifica el género de los cómics. De hecho es un cómic (solo hace falta ver los encuadres, los claroscuros, la tensión de la historia, la compleja y atormentada psicología de los personajes etc) trabajado narrativamente con pulcritud y astucia. Estamos ante un film de detalle, elaborado a la antigua usanza y donde nada es gratuito. Por favor, seamos sensatos: algo tiene esta película que se puede ver una y otra vez y no aburre, al contrario. Solo por eso ya merece un respeto total porque en la inmensa mayoría de las películas no sucede, –y más en una realidad como la nuestra: una realidad de usar y tirar, frívola, cutrefacta y caprichosa: marcadamente mediocre en cualquiera de sus facetas.

Sin lugar a dudas, se trata de la película sobre superhéroes más seria y coherente que se ha hecho nunca. Digna de estudio y admiración. Basta ya de esnobismos y comentarios pretenciosos del universillo fashion y paraunderground adicto a una marginalidad o distinción cultural mal entendida. Esta película no solo es sugerente y arriesgada, sino que está hecha artesanalmente y, además, el espectador disfruta como un enano. No es preciso entender mucho de cine para saber que dicha tríada en contadas ocasiones se manifiesta en las películas. Y esto muy a pesar de los critiquillos de turno a los cuales les gusta flagelarse con peñazos insufribles como Las Horas, Mar Adentro, En la cuerda floja, o bodrios similares –que hay para dar y tomar. Por no entrar a considerar los tostones de cine de autor o las cagarrutas de culto, de culto aburrido y soporífero, claro está. Puestos a sacrificar, me apunto al carro.

El PROTEGIDO no es una película de cine, El Protegido es sencillamente CINE e incomprensiblemente ha pasado, por un lado, desapercibida por el gran público y, por otro, criticada y vapuleada por los citados críticos de opereta, comentaristas de todo a cien y fauna diversa con un ego suficientemente subidito y pseudointelectualoide para no reconocer que El Protegido es una de las propuestas más interesantes de los últimos años. Si esto es cine de Hollywood, bienvenido sea. Y es que es un caramelo de diversión que puede transmitir en los espectadores el sentido de la experiencia fílmica, la abstracción total y el entretenimiento bien servido.

equilibrar blancos con la cámara digital

Con diferentes tipos de condiciones de iluminación se obtienen diferentes colores. Por ejemplo, la luz del sol es más azul, mientras que la de tungsteno interior es más amarilla.

Las escenas dominadas por un único color pueden requerir un ajuste del equilibrio de blancos para ayudar a la cámara a reproducir los colores con más precisión para garantizar que los blancos se muestran blancos en la imagen final.

También puede ajustar el equilibrio de blancos para producir efectos creativos. El uso de los ajustes Sol o Tungsteno puede proporcionar un aspecto más cálido a la imagen, y el ajuste Sombra puede hacer que una imagen de una puesta de sol aparezca con un color más anaranjado.
Ajuste automático: La cámara identifica y corrige automáticamente la iluminación de la escena. Este es el ajuste predeterminado y el equilibrio de blancos se restablece en Automático al apagar la cámara.

Sol: La cámara equilibra el color asumiendo que se encuentra en un espacio exterior con un tiempo soleado o nublado de gran luminosidad.

Sombra: La cámara equilibra el color asumiendo que se encuentra en un espacio exterior en condiciones de sombra, penumbra o de cielo muy cubierto.

Tungsteno: La cámara equilibra el color asumiendo que se encuentra en un espacio iluminado por luces incandescentes o halógenas (iluminación típica del hogar).

Florescente: La cámara equilibra el color asumiendo que se encuentra en un espacio iluminado por luz fluorescente.

Si el ajuste no coincide con el ajuste predeterminado de Automático, el icono del ajuste (en la tabla anterior) aparecerá en la parte superior de la pantalla Vista en directo.

lunes, 19 de marzo de 2012

luz blanda

Luz blanda: La luz blanda es un tipo de luz que apenas produce sombras, consiguiendo tonos suaves y difuminados. Son muy indicadas para el retrato (sobre todo para personas mayores, al atenuar las arrugas al no producir a penas sombras que las marquen) y en bodegones.
Luz dura: Se entiende por luz dura aquella luz intensa que arroja fuertes y profundas sombras sobre los sujetos/objetos. Suele ser útil para efectos dramáticos o fotografías para resaltar formas.

el estrangulador de rillington place

1971. inglaterra. 111 minutos. drama. director: richard fleischer. reparto: richard attemborough, judy geeson, jhon hurt.
argumento: En el Londres de la posguerra una joven pareja y su bebé encuentran un hogar en el número 10 de Rillington Place, una preciosa vivienda cuyo inquilino del piso inferior, John Reginald Christie, resulta de lo más inquietante. Lo que desconocen ambos es su violento historial de asesinatos en serie de mujeres mediante gas y sus posteriores actos necrófilos, impulsos criminales que Beryl acabará reavivando en su mente

 Una mirada penetrante, una media-sonrisa inquietante y una expresión fría, cuasi glacial son las señas de un personaje que, más que erguirse como una mera herramienta, un simple títere a manos de Fleischer para desgranar una historia que parecía estar trazada a modo intriga, pero no lo está, posee los suficientes recovecos como para que el espectador pueda atisbar algo de la intensa humanización del personaje, y lo vea como algo más que un simple psicópata cuya única meta es cometer impúdicos y reprobables actos con el fin de llegar a un punto, pues aquí, el motivo, la causa, es eludida con enorme acierto para trazar un discurso audaz, sin ataduras de ningún tipo, que esquiva el efectismo tan propio de este tipo de cintas, y se vuelca en lo que podría haber entrañado mayor dificultad, acertando así de pleno, alcanzando geniales cualidades a la altura de pocos.

Además de ello, Fleischer, para llegar al punto deseado, no da ni un sólo rodeo: no inicia su propuesta como un policíaco en clave de thriller para luego pasar al drama desarraigado que nos servirá más tarde, no nos ofrece burdos giros sobre los que desarrollar su film y jugar al despiste con un espectador que en todo momento sabe donde está, y no se le ocurre cortar, lo más mínimo, las posibilidades que "10 Rillington Place" ofrece, huyendo así del huero artificio. De hecho, no se le ocurre ni por un sólo momento: en su primera secuencia, al desnudo, sin irrisorios enmascaros, sin juegos de fuera de campo y sin posibilidad de dar a equívocos, se nos presenta al asesino, in fraganti, en una de sus empresas por terminar con la vida de una apacible mujer de avanzada edad que, además, parece conocerle. Ahora si que no hay excusa.

A partir de ese momento, y desde que un increíble John Hurt que da una réplica bastante buena al estupendo, colosal y brutal Richard Attenborough, que con cada movimiento y cada gesto se come la pantalla como si los demás personajes no tuviesen derecho a coexistir en el relato, se impone una historia cruda y fuera de todo tópico, en la que nada es lo que parece y la trivialidad cinematográfica es desechada en pro de un realismo que le viene como anillo al dedo al film.
Pero mejor todavía es que ese realismo no sea un mero artefacto para contarnos que sí, en efecto, la historia que se nos relata fue real, y vaya más allá para hablarnos sobre la condición de un hombre que, en su absoluta frialdad y aspereza, permanecía escondido y temeroso, esperando el preciso día, la irremediable sentencia, por unos crímenes ante los que siempre tuvo completa conciencia, pero jamás la seguridad de llegar a un punto con toda aquella espiral de gélida crudeza.
 ohn Reginald Halliday Christie fue un reconocido asesino en serie nacido en Halifax, y quién durante los anos 40s y 50s asesinó a por lo menos ocho mujeres mediante estrangulación en su apartamento ubicado en 10 Rillington Place, Nothin Hill en Londres. Christie utilizaba gas doméstico para dejar semi-inconscientes a sus víctimas para proceder a la estrangulación y en alguno casos incluyendo violación durante el estado de inconsciencia y justo despues de sus muertes, lo que le dió cierta reputación de necrófilo. La mayoría de sus víctimas fueron enterradas en su jardín o escondidas detrás de una pared en su cocina. Cuando salió a la luz todo lo relacionado a Christie el caso tomo mucha notoriedad, y el journalista Ludovic Kennedy, un humanista dedicado, quién fue una figura importante contra la pena de muerte en el Reino Unido, y quién además rexaminó varios casos de dudosas sentencias como el de Timothy Evans, escribió el libro llamado "10 Rillington Place" basado en la historia de Evans. Timothy fue sentenciado por asesinar a su esposa y a su bebé cuando no pudo demostrar que en realidad los actos fueron cometidos por Christie. El libro de Ludovic a su vez sirvió como inspiración para la realización de este film, de la mano de Clive Exton quién hizo la adaptación. El director Neoyorkino, Richard Fleischer, quien tres anos antes había realizado otro film basado en un famoso asesino, "The Boston Strangler, 1968", volvió a los crudos eventos de la vida real para retratar la vida de Christie y sobretodo la epoca en que se relacionó con Timothy Evans y su esposa. El experimentado director le dió el papel principal a Sir. Richard Attenborough, un esplendido actor quién se metió de lleno en el papel de Christie asimilando su dualidad de hombre colaborador y psicópata. Attenborough hace un papel calmado, el de un hombre con una voz baja debido a una herida en la primera guerra mundial, alquién que inspira confianza pero a la vez dominio constante de la situación. Christie es un hombre manipulador y veloz mentalmente. A pesar de que el film no se mete en profundidad en la psique del personaje, pues en algo la roza pero se siente más como un thriller policiaco, Attenborough logra transmitir la excitación previa al asesinato y su placer al repetir, al hacer una y otra vez su pequeno ritual con el que le quita la vida a sus víctimas. Además de Attenborough, acompana John Hurt como Timothy Evans, un "simplón" como lo definen en el film, un ser iletrado e iluso, quién vive en un constante sueno de riqueza pero quién no tiene los pies sobre la tierra. El simplón totalmente creíble por cierto, esta exquisitamente retratado por Hurt quién fue nominado a los BAFTA como mejor actor de reparto en 1972, un gran reconocimiento para esta estupenda actuación.

10 Rillington Place es un film totalmente setentero, en el que los eventos se toman su tiempo en aparecer, todo se desarrolla contruyendo poco a poco los personajes, algo poco habitual en el cine moderno, pero que Fleischer realiza con gran pulso. El interes por la historia es constante asi como la mezcla de géneros, desde el thriller, partiendo desde el truculento asesinato incial hasta el cine de juicios y policiaco con el que se desarrolla gran parte de la segunda mitad del film. Fleischer decidió otorgarle al film una mirada documental (incluyendo algunas escenas filmadas en el lugar de los hechos), pues esta realizado de la forma más verídica posible, utilizando la cronología de los asesinatos y la posterior captura de Christie. El film se centra además en los sentimientos de los personajes, ubicados en una epoca crítica de la postguerra. Los protagonistas absolutos del film son Christie y Evans, los personajes masculinos, pues las mujeres serán relegadas al papel de víctimas.

10 Rillington Place es uno de los grandes films británicos, el cuál incluye un estupendo duelo interpretativo entre Attenborough y Hurt. Para los paladares que les gusta saborear las cosas despacio y que poco a poco se vaya construyendo la historia este es su film, asi tenga un final "anti-climático" que no fue capricho sino recreado fielmente a la realidad.
Pocos serial killers de la historia del cine resultan tan convincentes, grimosos y repulsivos como Richard Attenborough en El estrangulador de Rillington Place (1970), de Richard Fleischer.

Ya en la impresionante Plan siniestro, de Bryan Forbes, Attenborough había demostrado sus extraordinarias dotes interpretativas, su talento reposado y oscuro y su empatía con personajes atormentados, pero es en este thriller de Fleischer, El estrangulador de Rillington Place, basado en hechos reales, donde verdaderamente estremece y repugna, encarnando al infame psicópata John Reginald Christie.

Sin efectismos de ningún tipo ni truculencias vanas, Fleischer rubrica un film de apabullante tensión dramática, objetivo, sobrio y aséptico, duro como el cemento armado, que se distancia de casi todos los clichés del género y, cuarenta años después de su estreno, sigue asqueando y poniéndonos los pelos de punta.

Junto a Attenborough, el también grandioso John Hurt, manipulado como una marioneta, comparte escenario y miserias, haciendo de esta película una de las más sólidas y desasosegantes propuestas del cine de asesinos en serie del pasado siglo.
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Aterradora, imprescindible y tremenda.
Plasmación en la pantalla grande de las desdichadas y estremecedoras andanzas de un británico, John Reginald Christie, uno de los más célebres asesinos en serie de su país, y que fue acometida por Richard Fleischer, habida cuenta del éxito obtenido con su previa El estrangulador de Boston.

Christie es presentado en la película como un educado y flemático casero, perfectamente asentado en un apacible barrio obrero. Sin embargo, tras esa fachada podemos percibir a un hombre mezquino, taimado y cruel, y muy trastornado, que atraía a mujeres a su casa para aplicarles remedios médicos caseros de los que decía ser experto, aprovechando la ocasión para asesinarlas.

La inquietud que provoca El estrangulador de Rillington Place reside en que el asesino es alguien cercano, que puede ser cualquiera de nuestros vecinos. Fleischer rueda de manera distante y fría, sin juzgar a Christie, e incluso haciendo que el público se incomode al sentirse cómplice del asesino en algunos momentos.

Richard Attemborough interpreta muy bien al deleznable estrangulador, estando acompañado en el reparto por un infeliz y patético John Hurt (estupendo, como siempre), centrándose la película en la relación entre ambos, al ser éste uno de los inquilinos de Attemborough y víctima inocente de sus siniestras maquinaciones.
 Me agrada hablar del monográfico que nos está brindando el Círculo de Bellas Artes en Madrid, para conocer la filmografía de Richard Fleischer, y a pesar de que no estemos acudiendo mucha gente, a mí personalmente me está sirviendo para conocer a un director al que yo catalogaba de creador de films de encargo y de aventuras, pero me he dado cuenta que tiene en su haber varias gemas que todo cinéfilo debe conocer. Y una de estas perlas es El Estrangulador de Rillington Place.

Gran puesta en escena y basada en hechos reales, lo cual la hace más tétrica si cabe. Nos presenta la vida insulsa y poco atractiva de John Christie, un hombre de apariencia inofensiva, con buenos modales, de carácter tranquilo e incluso amable, y sobre todo muy inteligente, que se dedica a embaucar a inocentes y supersticiosas mujeres a las que somete a su voluntad, haciéndose pasar por curandero-mago. Es patético ver su instrumental de tortura, con la tetera esa, la goma inhaladora y la mugrienta soga, y a medida que transcurre la cinta se hace más insoportable la visión de estos. Muy logrado por Fleischer la casa, los interiores patéticos y oscuros de la casa-depósito de cadáveres, el malévolo armarito donde guarda estos maquiavélicos objetos mortales, con las cintas adhesivas esas que parecen una pequeña cruz invertida. Increíble. No me extraña que la película no tuviera gran éxito de taquilla en su momento. Ni el Hitchcock más cruel podía haber hecho este film. Hay momentos en los que Frenzy (Frenesí, Hitchcock) se convierte en Heidi viendo las andanzas de Christie.

Creo que es la película donde más me he movido de mi butaca incómodo, por las situaciones desagradables e injustas que nos muestra el ínclito Christie (paradójico que tenga el mismo apellido de la insigne creadora de whodunits y novelas policíacas, Agatha Christie). Es un ser de los más crueles que he visto nunca en el cine. Y por supuesto hay que reconocer la grandiosa actuación de Richard Attenborough.
 
¡Qué grande es Richard Fleischer!, tan variado como Kubrick pero no tan reconocido como él.
El cine es grandioso cuando se tiene talento. El realizador de la espléndida cinta "Los vikingos", nos regaló dos películas de dos seres despiados y parece ser que reales en ambos casos, el estrangulador de Boston y el de Rillington Place en el Reino Unido.
Comparando ambas películas, enormes las dos, diría que la realización de "El estrangulador de Boston" es más compleja, tanto en el apartado técnico (movimientos de cámara más experimentales y variedad de escenarios) como en la historia (el estrangulador tiene un oponente tan metódico como él) que "El estrangulador de Rillington Place". El horror del monstruo inglés Christie está centrado en su domicilio mientras que el de Di Salvo se hace manifiesto fuera de su entorno familiar.
La película en sí es un catálogo resumido del lado más oscuro del alma humana, reflejada en un asesino metódico, frío y sin motivaciones que nos enlaza con el Di Salvo de "El estrangulador de Boston" y el Henry de "Henry, retrato de un asesino".
Creo que esta película no es tan conocida como la del otro estrangulador de Fleischer, pero os aseguro que es igual de fascinante en su claustrofóbica sencillez.
 esta película estaba echa para televisión inglesa, basada en echos reales, la idea era hacer sin más una película de sobremesa. Pero director como actores, se conjuraron para ir más allá, y nos regalan una obra maestra imperecedera.... os puedo asegurar que es el mejor retrato psicologico de un serial killer de la historia, sin efectismos hollywoodienses, pero con una seriedad y frialdad tan pasmosas, que resulta mil veces más aterradora que cualquier golpe de efecto de hollywood... creo que voy a tener pesadillas  mucho tiempo con el señor christie. Obra maestra