1967 España 98 minutos. Director: luís garcia Berlanga. Guión: Rafael
Azcona. Música: astor piazzolla. fotografia: américo Hoss. productora: Coproducción
España-Argentina; Argentina Sono Film S.A.C.I. / Cesáreo González
Producciones Cinematográficas. Reparto: sonia bruno, rodolfo bebán,
osvaldo miranda, lautaro murúa, ana maría campoy, marilina ross, juan
carlos altavista, javiert portales, dorys del valle. juan carlos
calabró, perla caron, paula marciel, linda peretex, darío vittori.
Sinopsis:
Ricardo es un hombre de negocios casado. Mientras su mujer se aburre, él
se divierte con las carreras de mini-coches y algún que otro flirteo
Octavo largometraje del realizador Luis García-Berlanga Martí (Valencia,
1921), conocido artísticamente como Luis García Berlanga. El guión, de
Rafael Azcona y L. G. Berlanga, desarrolla un argumento original. Se
rueda en escenarios exteriores de Buenos Aires y en los estudios de
Argentina Sono Film. Producido por Cesáreo González y Atilio Mentasti
para Argentina Sono Film y Cesáreo Gonzáles P. C., se estrena el
19-X-1967 (Argentina).
La acción dramática tiene lugar en Buenos Aires a lo largo de unos dos
años (1), en 1965/67. Ricardo Calaza (Bebán) es un próspero empresario,
que codirige la sociedad “Martínez y Calaza”, dedicada al desguace de
barcos de casco de metal, en cuyo capital participa a medias con su
socio José Martínez (Miranda). Lleva algún tiempo casado con Carmen
(Bruno), de 22 años (al inicio del relato), dedicada a las labores de la
casa. El matrimonio ha entrado en una etapa de crisis a causa de las
relaciones furtivas de Ricardo con otras mujeres y la escasa atención
que presta a su mujer, que se encuentra sola y aburrida. Carlos es
aficionado a las carreras de coches (turismos trucados, mini-cars y
maquetas eléctricas sobre raíles), obtiene unos ingresos holgados, es
superficial y atolondrado. Carmen sueña con tener una boutique, viajar,
relacionarse socialmente, hacer nuevas amistades, romper los estrechos
límites de su vida familiar y ser libre.
El film suma comedia y drama. Es fruto de la larga y productiva
colaboración profesional que Azcona y Berlanga mantienen como guionistas
durante casi 30 años (1959-1987), con trabajos tan acreditados como
“Plácido” (1961), “El verdugo” (1963), “La escopeta nacional” (1977) y
otros. Los analistas consideran que Azcona aporta los trazos negros,
duros, amargos y pesimistas, mientras Berlanga contribuye con su visión
iconoclasta y sarcástica y su mirada desesperanzada. En el film que
comentamos Berlanga modera sus ímpetus iconoclastas y potencia su
sarcasmo, mordaz y venenoso. El resultado es una obra insólita dentro de
su filmografía (2), que los analistas consideran que forma parte del
conjunto de films atípicos del autor junto a “Vivan los novios” (1971) y
“Tamaño natural” (1974).
El tema central del relato viene dado por la exploración y descripción
de las relaciones inevitablemente conflictivas de la pareja, las
insatisfacciones y frustraciones de la vida en común de la misma y los
problemas inexorables que genera la convivencia prolongada de un hombre y
una mujer. El tema es uno de los preferidos de Berlanga y, a la vez,
uno de los que más atraen su atención, aunque habitualmente no lo sitúa
en primer término (3).
https://www.youtube.com/watch?v=rtSmrL8zS_w
trailer
domingo, 30 de octubre de 2016
Rio Abajo
1984 España 103 minutos. Director: Jose luis Borau. Guión: Jose Luis
Borau. Música: Armando Manzanero. Fotografia: Teo Escamilla. Drama.
Productora: Coproducción USA-España-Australia; El Imán / Amber Film.
Reparto: David Carradine, Scott Wilson, Victoria Abril, Jeff delger, Paul Richardson, Sam Jaffe, Jesse Vint, Mitch Pileggi, Christopher Saylor, David Estuardo, Anne Galvin.
Sinopsis:Un agente fronterizo está decidido a detener a un delincuente norteamericano que pasa material de contrabando a ilegales a través de la frontera de México.
Sinopsis: Interesante co producción España/Usa/Australia (los minuciosos y extensos créditos iníciales, aparte de ser una rara avis ya que en la mayoría de las películas solemos verlos al final, te ponen en la frontera antes de empezar la película), dirigida en un largo (4 años) rodaje lleno de incidentes por José Luis Borau y escrita en colaboración con el australiano David Greig, en el que se nos cuenta a la manera “vidas cruzadas”, de forma realista y con las ciudades de Laredo (Texas) y Nuevo Laredo (México) como reales escenarios donde transcurre la acción, varias historias que tienen como eje de la trama la vieja rivalidad entre Bryan (David Carradine), un coyote que antes estuvo en la patrulla fronteriza y Mitch (Scott Wilson), un duro ex compañero de este, que a lomos de su avioneta de patrulla sobre el Rio Grande ha convertido la caza de Bryan en una obsesión, mostrándonos a su vez las debilidades e idas y venidas de los agentes, que lo mismo capturan y zahieren a los inmigrantes que pillan cruzando la frontera, que luego se pasan a la parte mexicana y se nos muestran como unos puteros de tomo y lomo.
Precisamente a través del personaje de Engracia Gómez (Victoria Abril), una desenvuelta prostituta del club “Papillon” y el encoñamiento con esta por parte de Chuck (Jeff Delger) un aspirante a agente que a su vez se ve envuelto en un incidente en el que muere un chaval que intentaba cruzar en el interior de un camión conducido por Bryan y el también encoñamiento de la sensual Engracia por parte de un cada vez mas mezquino Mitch, es donde reside el mayor interés de la película, lo que acompañado de la magnífica y en algunas escenas cuasi documental ambientación y teniendo en cuenta que la vieja rivalidad que al comienzo parecía ser el leiv motiv se queda en agua de borrajas (David Carradine a partir de la primera media hora prácticamente desaparece), nos da como resultado una más que digna película fronteriza (también hay una subtrama político/social sobre el espinoso asunto de la inmigración).
Por último añadir que una joven (25 años) y muy sensual Victoria Abril (Fotogramas de Plata por este papel) realiza un magnífico trabajo, comiéndose la pantalla cada vez que aparece en escena (esta chica a poco que se lo hubiera propuesto podía haberse hecho un nombre en los USA sin despeinarse) y el gozo para los sentidos que supone reencontrarnos con el gran Sam Jaffe (el profesor Erwin Riedenschneider en la mítica “La jungla de asfalto 1951”) en el papel de “El gabacho”, un libidinoso y turbio anciano al que todos le muestran temor y respeto (hay una escena al final en el que le vemos aproximarse a una pared donde hay colgado un almanaque con unas mujeres desnudas esgrimiendo una libidinosa sonrisa que nos hace recordar de forma inmediata su escena final en la película de John Huston).
Reparto: David Carradine, Scott Wilson, Victoria Abril, Jeff delger, Paul Richardson, Sam Jaffe, Jesse Vint, Mitch Pileggi, Christopher Saylor, David Estuardo, Anne Galvin.
Sinopsis:Un agente fronterizo está decidido a detener a un delincuente norteamericano que pasa material de contrabando a ilegales a través de la frontera de México.
Sinopsis: Interesante co producción España/Usa/Australia (los minuciosos y extensos créditos iníciales, aparte de ser una rara avis ya que en la mayoría de las películas solemos verlos al final, te ponen en la frontera antes de empezar la película), dirigida en un largo (4 años) rodaje lleno de incidentes por José Luis Borau y escrita en colaboración con el australiano David Greig, en el que se nos cuenta a la manera “vidas cruzadas”, de forma realista y con las ciudades de Laredo (Texas) y Nuevo Laredo (México) como reales escenarios donde transcurre la acción, varias historias que tienen como eje de la trama la vieja rivalidad entre Bryan (David Carradine), un coyote que antes estuvo en la patrulla fronteriza y Mitch (Scott Wilson), un duro ex compañero de este, que a lomos de su avioneta de patrulla sobre el Rio Grande ha convertido la caza de Bryan en una obsesión, mostrándonos a su vez las debilidades e idas y venidas de los agentes, que lo mismo capturan y zahieren a los inmigrantes que pillan cruzando la frontera, que luego se pasan a la parte mexicana y se nos muestran como unos puteros de tomo y lomo.
Precisamente a través del personaje de Engracia Gómez (Victoria Abril), una desenvuelta prostituta del club “Papillon” y el encoñamiento con esta por parte de Chuck (Jeff Delger) un aspirante a agente que a su vez se ve envuelto en un incidente en el que muere un chaval que intentaba cruzar en el interior de un camión conducido por Bryan y el también encoñamiento de la sensual Engracia por parte de un cada vez mas mezquino Mitch, es donde reside el mayor interés de la película, lo que acompañado de la magnífica y en algunas escenas cuasi documental ambientación y teniendo en cuenta que la vieja rivalidad que al comienzo parecía ser el leiv motiv se queda en agua de borrajas (David Carradine a partir de la primera media hora prácticamente desaparece), nos da como resultado una más que digna película fronteriza (también hay una subtrama político/social sobre el espinoso asunto de la inmigración).
Por último añadir que una joven (25 años) y muy sensual Victoria Abril (Fotogramas de Plata por este papel) realiza un magnífico trabajo, comiéndose la pantalla cada vez que aparece en escena (esta chica a poco que se lo hubiera propuesto podía haberse hecho un nombre en los USA sin despeinarse) y el gozo para los sentidos que supone reencontrarnos con el gran Sam Jaffe (el profesor Erwin Riedenschneider en la mítica “La jungla de asfalto 1951”) en el papel de “El gabacho”, un libidinoso y turbio anciano al que todos le muestran temor y respeto (hay una escena al final en el que le vemos aproximarse a una pared donde hay colgado un almanaque con unas mujeres desnudas esgrimiendo una libidinosa sonrisa que nos hace recordar de forma inmediata su escena final en la película de John Huston).
La jungla 4.0
Sinopsis: Un inspector de policía, cuyo nombre no se menciona en la novela, es
trasladado a una pequeña ciudad de provincias del Sur de España, tras
haber estado destinado una buena parte de su vida profesional en la
ciudad de Bilbao , donde sufrió el acoso del mundo cercano a ETA
lo que provocó el deterioro mental y posterior ingreso en un centro
psiquiátrico de su esposa. En su nuevo destino, la población en la que
transcurrió su infancia, deberá enfrentarse a un asesino psicópata que
comete crímenes de niñas y adolescentes en las noches de luna llena. En
su investigación, interactúa con quien fuera su maestro de escuela, el
Padre Orduña, con la profesora Susana Grey, de la que se enamora, y con
el forense Ferreras.
Opinión Personal: No os acerqueis a esta novela pensando que es un Thriller porque no lo es, es una novela de personajes. La primera parte de la novela se centra en presentarnos al inspector. Un hombre solitario cuya mujer esta ingresada en el psiquiátrico porque no pudo aguantar la presión de vivir junto a un hombre amenazado de muerte.
A través del personaje del padre Orduña vamos sabiendo mas cosas sobre el inspector. Su infancia, su horfandad y su profunda tristeza y soledad. El padre Orduña es un personaje que tan solo nos sirve para acercarnos al personaje del inspector, sirve de catalizador para canalizar sus pensamientos y acercar al lector a su forma de ser. Incomprensiblemente el padre Orduña pierde todo el protagonismo en la segunda parte de la novela. Digamos que cumplió su misión de mostrarle quien es realmente y que deje de contenerse para expresarse libremente y desaparece. No me gusto que perdiera protagonismo porque era un muy buen personaje con las reflexiones sobre la vida mas interesantes.
A su vez, nos muestran el asesinato de Fatima entre todos los ángulos posibles. Desde el punto de vista de la niña, el punto de vista de la familia y la obsesión del inspector por buscar al asesino. No es un Thriller así que no se dedica a buscar pruebas y a atar cabos, sino que trata sobre la profunda huella que deja en todos los personajes este asesinato.
Después los personajes van teniendo sus propios capítulos. El padre Orduña en la primera parte y sus reflexiones, el inspector, el forense Ferreras, la maestra Susana Grey y el asesino. Esta es la parte mas interesante de la novela.
Se intercalan los dialogos íntimos del asesino y del inspector, la búsqueda del gato y ratón y sus pensamientos intimos, un duelo trepidante entre ambos que no se conocen pero sueñan con el momento de conocerse, uno para aplastarlo como una colilla y el otro para fardar de sus " logros" la mente enferma contra la mente atormentada del que tiene que ver actos miserables y ponerles freno, alguién que no cree en la justicia y que sabe que el asesino saldrá libre a los 10 años y volverá a sus malos hábitos, destrozando vidas.
De repente el asesino pierde protagonismo y lo gana el inspector y su relación amorosa inesperada con la maestra de la niña, Susana Grey. Lo mal que se siente el inspector en un primer momento por ser adultero, el con otra mujer mientras la suya está ingresada en un sanatorio. Un amor desesperado entre dos almas solitarias y que piensan que ya paso el último tren, es una historia de amor sobria, concisa y sin florituras con sabor amargo y con redención. Digamos que es una rendija a la luminosidad, hacia la vida. Dentro del infierno surge ese rayo de esperanza que es el amor. Me aburrió bastante la historia de amor, debo confesarlo y es que el amor no es para contarlo, sino para vivirlo. Yo si tuviera que contar la historia de amor con mi mujer, 11 años juntos, no sabría contarla y no desearía tampoco contarla. Son imágenes que se me vienen a la cabeza, momentos que tan solo me interesan a mi y a ella. Pero esto es una opinión personal, el caso es que me corta el hilo de la narración, pero entiendo que Molina quiere hacer una historia de personajes y desarrollarlo bajo una situación límite y muy trágica. Está bien contado y bien hilvanado así que nada que objetar.
El asesino está bien dibujado aunque la parte final cuando abraza el cristianismo es un mero cliché para sacarselo de encima y es que esa es la impresión que deja la novela, que el asesinato de Fátima y el asesino no tienen importancia para centrarse tan solo en la figura del inspector.
El asesino vuelve a actuar pero le sale el tiro por la culata y lo acaban cojiendo, algo previsible pero muy bien contado, sin estridencias y sin utilizar trucos del Thriller para que la tensión vaya en aumento, contado de una forma muy natural y sin show alguno, sobrio.
Queda tan solo por desvelar el final de la historia de amor, luminoso, esperanzador pero también amargo con un último giro en las últimas páginas, un viejo fantasma que siempre estuvo rondando al inspector durante toda la novela que es un testigo mudo pero que pasa a cobrar su protagonismo a última hora. Me falta tan solo hablar del estilo narrativo de Molina. No utiliza apenas los diálogos y tira mucho del monólogo interior, de la descripción en tercera persona y puede parecer engorroso pero no lo es, al menos en la primera parte de la novela donde logra un gran ritmo narrativo. Digamos que Molina no quiere ser mero testigo de unos hechos y narrarlos de forma fria, quiere calificarlos y anteponer las emociones que estos causan, los destragos en la personalidad de sus personajes aunque esto suponga un pequeño freno hacia el avance de la novela.
Personajes muy bien elaborados y que con el paso de las páginas se van definiendo poco a poco de forma natural, una historia que te atrapa en la primera parte pero que va perdiendo fuelle poco a poco, de todas formas me parece un muy buen escritor y una historia que te hará reflexionar, recomendable.
Opinión Personal: No os acerqueis a esta novela pensando que es un Thriller porque no lo es, es una novela de personajes. La primera parte de la novela se centra en presentarnos al inspector. Un hombre solitario cuya mujer esta ingresada en el psiquiátrico porque no pudo aguantar la presión de vivir junto a un hombre amenazado de muerte.
A través del personaje del padre Orduña vamos sabiendo mas cosas sobre el inspector. Su infancia, su horfandad y su profunda tristeza y soledad. El padre Orduña es un personaje que tan solo nos sirve para acercarnos al personaje del inspector, sirve de catalizador para canalizar sus pensamientos y acercar al lector a su forma de ser. Incomprensiblemente el padre Orduña pierde todo el protagonismo en la segunda parte de la novela. Digamos que cumplió su misión de mostrarle quien es realmente y que deje de contenerse para expresarse libremente y desaparece. No me gusto que perdiera protagonismo porque era un muy buen personaje con las reflexiones sobre la vida mas interesantes.
A su vez, nos muestran el asesinato de Fatima entre todos los ángulos posibles. Desde el punto de vista de la niña, el punto de vista de la familia y la obsesión del inspector por buscar al asesino. No es un Thriller así que no se dedica a buscar pruebas y a atar cabos, sino que trata sobre la profunda huella que deja en todos los personajes este asesinato.
Después los personajes van teniendo sus propios capítulos. El padre Orduña en la primera parte y sus reflexiones, el inspector, el forense Ferreras, la maestra Susana Grey y el asesino. Esta es la parte mas interesante de la novela.
Se intercalan los dialogos íntimos del asesino y del inspector, la búsqueda del gato y ratón y sus pensamientos intimos, un duelo trepidante entre ambos que no se conocen pero sueñan con el momento de conocerse, uno para aplastarlo como una colilla y el otro para fardar de sus " logros" la mente enferma contra la mente atormentada del que tiene que ver actos miserables y ponerles freno, alguién que no cree en la justicia y que sabe que el asesino saldrá libre a los 10 años y volverá a sus malos hábitos, destrozando vidas.
De repente el asesino pierde protagonismo y lo gana el inspector y su relación amorosa inesperada con la maestra de la niña, Susana Grey. Lo mal que se siente el inspector en un primer momento por ser adultero, el con otra mujer mientras la suya está ingresada en un sanatorio. Un amor desesperado entre dos almas solitarias y que piensan que ya paso el último tren, es una historia de amor sobria, concisa y sin florituras con sabor amargo y con redención. Digamos que es una rendija a la luminosidad, hacia la vida. Dentro del infierno surge ese rayo de esperanza que es el amor. Me aburrió bastante la historia de amor, debo confesarlo y es que el amor no es para contarlo, sino para vivirlo. Yo si tuviera que contar la historia de amor con mi mujer, 11 años juntos, no sabría contarla y no desearía tampoco contarla. Son imágenes que se me vienen a la cabeza, momentos que tan solo me interesan a mi y a ella. Pero esto es una opinión personal, el caso es que me corta el hilo de la narración, pero entiendo que Molina quiere hacer una historia de personajes y desarrollarlo bajo una situación límite y muy trágica. Está bien contado y bien hilvanado así que nada que objetar.
El asesino está bien dibujado aunque la parte final cuando abraza el cristianismo es un mero cliché para sacarselo de encima y es que esa es la impresión que deja la novela, que el asesinato de Fátima y el asesino no tienen importancia para centrarse tan solo en la figura del inspector.
El asesino vuelve a actuar pero le sale el tiro por la culata y lo acaban cojiendo, algo previsible pero muy bien contado, sin estridencias y sin utilizar trucos del Thriller para que la tensión vaya en aumento, contado de una forma muy natural y sin show alguno, sobrio.
Queda tan solo por desvelar el final de la historia de amor, luminoso, esperanzador pero también amargo con un último giro en las últimas páginas, un viejo fantasma que siempre estuvo rondando al inspector durante toda la novela que es un testigo mudo pero que pasa a cobrar su protagonismo a última hora. Me falta tan solo hablar del estilo narrativo de Molina. No utiliza apenas los diálogos y tira mucho del monólogo interior, de la descripción en tercera persona y puede parecer engorroso pero no lo es, al menos en la primera parte de la novela donde logra un gran ritmo narrativo. Digamos que Molina no quiere ser mero testigo de unos hechos y narrarlos de forma fria, quiere calificarlos y anteponer las emociones que estos causan, los destragos en la personalidad de sus personajes aunque esto suponga un pequeño freno hacia el avance de la novela.
Personajes muy bien elaborados y que con el paso de las páginas se van definiendo poco a poco de forma natural, una historia que te atrapa en la primera parte pero que va perdiendo fuelle poco a poco, de todas formas me parece un muy buen escritor y una historia que te hará reflexionar, recomendable.
Plenilunio de Molina
Sinopsis: Un inspector de policía, cuyo nombre no se menciona en la novela, es
trasladado a una pequeña ciudad de provincias del Sur de España, tras
haber estado destinado una buena parte de su vida profesional en la
ciudad de Bilbao , donde sufrió el acoso del mundo cercano a ETA
lo que provocó el deterioro mental y posterior ingreso en un centro
psiquiátrico de su esposa. En su nuevo destino, la población en la que
transcurrió su infancia, deberá enfrentarse a un asesino psicópata que
comete crímenes de niñas y adolescentes en las noches de luna llena. En
su investigación, interactúa con quien fuera su maestro de escuela, el
Padre Orduña, con la profesora Susana Grey, de la que se enamora, y con
el forense Ferreras.
Opinión Personal: No os acerqueis a esta novela pensando que es un Thriller porque no lo es, es una novela de personajes. La primera parte de la novela se centra en presentarnos al inspector. Un hombre solitario cuya mujer esta ingresada en el psiquiátrico porque no pudo aguantar la presión de vivir junto a un hombre amenazado de muerte.
A través del personaje del padre Orduña vamos sabiendo mas cosas sobre el inspector. Su infancia, su horfandad y su profunda tristeza y soledad. El padre Orduña es un personaje que tan solo nos sirve para acercarnos al personaje del inspector, sirve de catalizador para canalizar sus pensamientos y acercar al lector a su forma de ser. Incomprensiblemente el padre Orduña pierde todo el protagonismo en la segunda parte de la novela. Digamos que cumplió su misión de mostrarle quien es realmente y que deje de contenerse para expresarse libremente y desaparece. No me gusto que perdiera protagonismo porque era un muy buen personaje con las reflexiones sobre la vida mas interesantes.
A su vez, nos muestran el asesinato de Fatima entre todos los ángulos posibles. Desde el punto de vista de la niña, el punto de vista de la familia y la obsesión del inspector por buscar al asesino. No es un Thriller así que no se dedica a buscar pruebas y a atar cabos, sino que trata sobre la profunda huella que deja en todos los personajes este asesinato.
Después los personajes van teniendo sus propios capítulos. El padre Orduña en la primera parte y sus reflexiones, el inspector, el forense Ferreras, la maestra Susana Grey y el asesino. Esta es la parte mas interesante de la novela.
Se intercalan los dialogos íntimos del asesino y del inspector, la búsqueda del gato y ratón y sus pensamientos intimos, un duelo trepidante entre ambos que no se conocen pero sueñan con el momento de conocerse, uno para aplastarlo como una colilla y el otro para fardar de sus " logros" la mente enferma contra la mente atormentada del que tiene que ver actos miserables y ponerles freno, alguién que no cree en la justicia y que sabe que el asesino saldrá libre a los 10 años y volverá a sus malos hábitos, destrozando vidas.
De repente el asesino pierde protagonismo y lo gana el inspector y su relación amorosa inesperada con la maestra de la niña, Susana Grey. Lo mal que se siente el inspector en un primer momento por ser adultero, el con otra mujer mientras la suya está ingresada en un sanatorio. Un amor desesperado entre dos almas solitarias y que piensan que ya paso el último tren, es una historia de amor sobria, concisa y sin florituras con sabor amargo y con redención. Digamos que es una rendija a la luminosidad, hacia la vida. Dentro del infierno surge ese rayo de esperanza que es el amor. Me aburrió bastante la historia de amor, debo confesarlo y es que el amor no es para contarlo, sino para vivirlo. Yo si tuviera que contar la historia de amor con mi mujer, 11 años juntos, no sabría contarla y no desearía tampoco contarla. Son imágenes que se me vienen a la cabeza, momentos que tan solo me interesan a mi y a ella. Pero esto es una opinión personal, el caso es que me corta el hilo de la narración, pero entiendo que Molina quiere hacer una historia de personajes y desarrollarlo bajo una situación límite y muy trágica. Está bien contado y bien hilvanado así que nada que objetar.
El asesino está bien dibujado aunque la parte final cuando abraza el cristianismo es un mero cliché para sacarselo de encima y es que esa es la impresión que deja la novela, que el asesinato de Fátima y el asesino no tienen importancia para centrarse tan solo en la figura del inspector.
El asesino vuelve a actuar pero le sale el tiro por la culata y lo acaban cojiendo, algo previsible pero muy bien contado, sin estridencias y sin utilizar trucos del Thriller para que la tensión vaya en aumento, contado de una forma muy natural y sin show alguno, sobrio.
Queda tan solo por desvelar el final de la historia de amor, luminoso, esperanzador pero también amargo con un último giro en las últimas páginas, un viejo fantasma que siempre estuvo rondando al inspector durante toda la novela que es un testigo mudo pero que pasa a cobrar su protagonismo a última hora. Me falta tan solo hablar del estilo narrativo de Molina. No utiliza apenas los diálogos y tira mucho del monólogo interior, de la descripción en tercera persona y puede parecer engorroso pero no lo es, al menos en la primera parte de la novela donde logra un gran ritmo narrativo. Digamos que Molina no quiere ser mero testigo de unos hechos y narrarlos de forma fria, quiere calificarlos y anteponer las emociones que estos causan, los destragos en la personalidad de sus personajes aunque esto suponga un pequeño freno hacia el avance de la novela.
Personajes muy bien elaborados y que con el paso de las páginas se van definiendo poco a poco de forma natural, una historia que te atrapa en la primera parte pero que va perdiendo fuelle poco a poco, de todas formas me parece un muy buen escritor y una historia que te hará reflexionar, recomendable.
Opinión Personal: No os acerqueis a esta novela pensando que es un Thriller porque no lo es, es una novela de personajes. La primera parte de la novela se centra en presentarnos al inspector. Un hombre solitario cuya mujer esta ingresada en el psiquiátrico porque no pudo aguantar la presión de vivir junto a un hombre amenazado de muerte.
A través del personaje del padre Orduña vamos sabiendo mas cosas sobre el inspector. Su infancia, su horfandad y su profunda tristeza y soledad. El padre Orduña es un personaje que tan solo nos sirve para acercarnos al personaje del inspector, sirve de catalizador para canalizar sus pensamientos y acercar al lector a su forma de ser. Incomprensiblemente el padre Orduña pierde todo el protagonismo en la segunda parte de la novela. Digamos que cumplió su misión de mostrarle quien es realmente y que deje de contenerse para expresarse libremente y desaparece. No me gusto que perdiera protagonismo porque era un muy buen personaje con las reflexiones sobre la vida mas interesantes.
A su vez, nos muestran el asesinato de Fatima entre todos los ángulos posibles. Desde el punto de vista de la niña, el punto de vista de la familia y la obsesión del inspector por buscar al asesino. No es un Thriller así que no se dedica a buscar pruebas y a atar cabos, sino que trata sobre la profunda huella que deja en todos los personajes este asesinato.
Después los personajes van teniendo sus propios capítulos. El padre Orduña en la primera parte y sus reflexiones, el inspector, el forense Ferreras, la maestra Susana Grey y el asesino. Esta es la parte mas interesante de la novela.
Se intercalan los dialogos íntimos del asesino y del inspector, la búsqueda del gato y ratón y sus pensamientos intimos, un duelo trepidante entre ambos que no se conocen pero sueñan con el momento de conocerse, uno para aplastarlo como una colilla y el otro para fardar de sus " logros" la mente enferma contra la mente atormentada del que tiene que ver actos miserables y ponerles freno, alguién que no cree en la justicia y que sabe que el asesino saldrá libre a los 10 años y volverá a sus malos hábitos, destrozando vidas.
De repente el asesino pierde protagonismo y lo gana el inspector y su relación amorosa inesperada con la maestra de la niña, Susana Grey. Lo mal que se siente el inspector en un primer momento por ser adultero, el con otra mujer mientras la suya está ingresada en un sanatorio. Un amor desesperado entre dos almas solitarias y que piensan que ya paso el último tren, es una historia de amor sobria, concisa y sin florituras con sabor amargo y con redención. Digamos que es una rendija a la luminosidad, hacia la vida. Dentro del infierno surge ese rayo de esperanza que es el amor. Me aburrió bastante la historia de amor, debo confesarlo y es que el amor no es para contarlo, sino para vivirlo. Yo si tuviera que contar la historia de amor con mi mujer, 11 años juntos, no sabría contarla y no desearía tampoco contarla. Son imágenes que se me vienen a la cabeza, momentos que tan solo me interesan a mi y a ella. Pero esto es una opinión personal, el caso es que me corta el hilo de la narración, pero entiendo que Molina quiere hacer una historia de personajes y desarrollarlo bajo una situación límite y muy trágica. Está bien contado y bien hilvanado así que nada que objetar.
El asesino está bien dibujado aunque la parte final cuando abraza el cristianismo es un mero cliché para sacarselo de encima y es que esa es la impresión que deja la novela, que el asesinato de Fátima y el asesino no tienen importancia para centrarse tan solo en la figura del inspector.
El asesino vuelve a actuar pero le sale el tiro por la culata y lo acaban cojiendo, algo previsible pero muy bien contado, sin estridencias y sin utilizar trucos del Thriller para que la tensión vaya en aumento, contado de una forma muy natural y sin show alguno, sobrio.
Queda tan solo por desvelar el final de la historia de amor, luminoso, esperanzador pero también amargo con un último giro en las últimas páginas, un viejo fantasma que siempre estuvo rondando al inspector durante toda la novela que es un testigo mudo pero que pasa a cobrar su protagonismo a última hora. Me falta tan solo hablar del estilo narrativo de Molina. No utiliza apenas los diálogos y tira mucho del monólogo interior, de la descripción en tercera persona y puede parecer engorroso pero no lo es, al menos en la primera parte de la novela donde logra un gran ritmo narrativo. Digamos que Molina no quiere ser mero testigo de unos hechos y narrarlos de forma fria, quiere calificarlos y anteponer las emociones que estos causan, los destragos en la personalidad de sus personajes aunque esto suponga un pequeño freno hacia el avance de la novela.
Personajes muy bien elaborados y que con el paso de las páginas se van definiendo poco a poco de forma natural, una historia que te atrapa en la primera parte pero que va perdiendo fuelle poco a poco, de todas formas me parece un muy buen escritor y una historia que te hará reflexionar, recomendable.
No hay que morir dos veces de Francisco Ledesma
Sinopsis: Una
niña que vive aislada en una casa que recibe demasiadas visitas, un
hombre que acepta el encargo de volver a matar, una novia que dispara a
su prometido en plena boda. ¿Tienen algo en común estos crímenes? Tras
este comienzo que nos deja sin aliento, se desgranarán todas las pruebas
y seguiremos todas las pistas a través de las calles de Barcelona en
esta novela apasionante que descubre el alma del asesino.
Opinión Personal: No es la mejor novela del comisario Mendez ni de lejos, pero aún así, es altamente recomendable, ¿ Porque? pues porque Ledesma ( que en paz descanse) es un maestro del género. Es una novela negra con muchos personajes y subtramas y mi queja es que quiere abarcar tanto que alguna de estas subtramas están cojidas con alfileres.
De todas formas, vamos al grano. Nos encontramos a Mendez, viejo policia sin esperanza que es como un viejo amigo para el lector, a la altura del Carvalho de Montalbán. Si ya te leiste alguna novela sobre Mendez, te echarías unas risas con los diálogos que mantiene con el inspector Monterde o cuando Amores aparece por sorpresa en la novela, normalmente para un acontecimiento trágico.
Méndez es el antimorbo en persona, un desastre como ser humano en propias palabras de Méndez, nadie le quiere, pero ama las calles y conoce todos sus secretos. Es la antitesis del típico policia de novela americana, sin hijos, feo, barrigudo y siempre con un pie en la tumba, pero es sagaz y solo el sabe hilvanar los hilos para poner en claro las cosas.
De once novelas protagonizadas por Mendez, esta es la décima, como dije está muy alejada de obras como Expediente Barcelona, Crónica sentimental en rojo o los símbolos, pero aún así, el personaje de Mendez tiene un gancho brutal con el lector.
Lo que mas me llamó la atención de la novela es que nos encontramos ante el Mendez mas melancólico, incluso triste, sin esperanza y sobre todo mas íntimista, eso sí, no pierde su sentido del humor tan ácido que siempre le caracteriza y que alguna carcajada arrancara al lector.
Otra cosa, no es una novela de Mendez, el resuelve el complicado acertijo pero es una novela coral con muchos protagonistas, buenos y malos y de doble rasero. Por una parte nos encontramos con Nadia, una niña con síndrome de Down que es explotada sexualmente por una Madame y a la que quieren utilizar como conejillo de indias en un atentado terrorista, un personaje entrañable que saca el lado tierno de Mendez, una vía poco explorada anteriormente por el autor.
Por otro lado está Gabri, salió de la cárcel, donde tuvo una condena por haber asesinado al violador de su mujer, que murió en el parto. Gabri recibe la oferta del empresario Conde de una gran suma de dinero si consigue matar a un hombre. Le pone un piso de vigilancia enfrente de su presa pero resulta que el hombre resulta ser una mujer, y sabemos lo que hizo Gabri por una mujer para acabar en el trullo, por lo tanto, hay enredo asegurado.
Por otra parte en medio de estas subtramas, tenemos una especie de fantasma, un asesino con pajarita y ojos de muerte. Este fantasma se va cargando poco a poco a la chusma que aparece en esta novela, desde la madame pasando por terroristas y pederastas, tiene un plan y esa es la clave de la novela. La imagen de este fantasma se va diluyendo haciendo cada vez mas clara para el lector a medida que van sucediéndose los capítulos y cuando están todas las cartas sobre la mesa, surge un enemigo para Mendez de talla internacional, algo con lo que no se había enfrentado antes.
Sandra se va a casar con su novio, cuando se dan el si quiero ella saca una pistola y asesina a sangre fria y delante de todos a lo que iba a ser su marido. Resulta que su marido también llevaba una pistola y que la idea original era sacar la pistola al mismo tiempo y matarse los dos. Mendez pensaba que era una historia de odio pero resulta que es una historia de amor. Quizás de todas las pequeñas historias que hay en esta novela con la de la proxeneta me pareció la mas floja.
Esta son las tres historias que nos presentan. Mendez va saltando de un caso a otro por orden de su superior el importante señor Monterde. Mendez es el que descubre que entre estos casos tan dispares: 1) una niña a la que prostituyen 2) un ex convicto que recibe el encargo de matar 3) unos novios que se pegan un tiro.... y entremedias un asesino, hay relación entre los tres y el resultado de estas averiguaciones le cuesta la vida a la inspectora de policia que llevaba el caso con Mendez. Todo tiene relación y el resultado es una amenaza para la ciudad Condal realmente atroz.
Entre medias para hacerlo mas llevadero cada dos por tres hay diálogos disparatados entre Mendez y Amores o Mendez y Monterde, es uno de los trucos de Ledesma. Su gran personaje, Mendez tiene una personalidad tan trabajada que cobra vida y le ofrece al autor miles de posibilidades. Salpica siempre con humor negro todas sus tramas y el lector practicamente devora las hojas.
Como es habitual en Ledesma , con su novela toca todos los estractos sociales, desde la Barcelona de la jet set y las grandes fortunas pasando por los barrios donde no iria nadie con dos dedos de frente. No me parece la mejor novela de Mendez, quizás la trama aunque entendible es algo liosa de mas y aunque sugerente no me termina de convencer. Pero pese a todo, la magia de Ledesma, uno de los escritores mas hábiles dentro de la novela negra, pasando por un personaje que siempre cautiva al lector como es Mendez, son suficiente para que leas novela, tiempo bien invertido el leer esta nueva aventura de Mendez.
Opinión Personal: No es la mejor novela del comisario Mendez ni de lejos, pero aún así, es altamente recomendable, ¿ Porque? pues porque Ledesma ( que en paz descanse) es un maestro del género. Es una novela negra con muchos personajes y subtramas y mi queja es que quiere abarcar tanto que alguna de estas subtramas están cojidas con alfileres.
De todas formas, vamos al grano. Nos encontramos a Mendez, viejo policia sin esperanza que es como un viejo amigo para el lector, a la altura del Carvalho de Montalbán. Si ya te leiste alguna novela sobre Mendez, te echarías unas risas con los diálogos que mantiene con el inspector Monterde o cuando Amores aparece por sorpresa en la novela, normalmente para un acontecimiento trágico.
Méndez es el antimorbo en persona, un desastre como ser humano en propias palabras de Méndez, nadie le quiere, pero ama las calles y conoce todos sus secretos. Es la antitesis del típico policia de novela americana, sin hijos, feo, barrigudo y siempre con un pie en la tumba, pero es sagaz y solo el sabe hilvanar los hilos para poner en claro las cosas.
De once novelas protagonizadas por Mendez, esta es la décima, como dije está muy alejada de obras como Expediente Barcelona, Crónica sentimental en rojo o los símbolos, pero aún así, el personaje de Mendez tiene un gancho brutal con el lector.
Lo que mas me llamó la atención de la novela es que nos encontramos ante el Mendez mas melancólico, incluso triste, sin esperanza y sobre todo mas íntimista, eso sí, no pierde su sentido del humor tan ácido que siempre le caracteriza y que alguna carcajada arrancara al lector.
Otra cosa, no es una novela de Mendez, el resuelve el complicado acertijo pero es una novela coral con muchos protagonistas, buenos y malos y de doble rasero. Por una parte nos encontramos con Nadia, una niña con síndrome de Down que es explotada sexualmente por una Madame y a la que quieren utilizar como conejillo de indias en un atentado terrorista, un personaje entrañable que saca el lado tierno de Mendez, una vía poco explorada anteriormente por el autor.
Por otro lado está Gabri, salió de la cárcel, donde tuvo una condena por haber asesinado al violador de su mujer, que murió en el parto. Gabri recibe la oferta del empresario Conde de una gran suma de dinero si consigue matar a un hombre. Le pone un piso de vigilancia enfrente de su presa pero resulta que el hombre resulta ser una mujer, y sabemos lo que hizo Gabri por una mujer para acabar en el trullo, por lo tanto, hay enredo asegurado.
Por otra parte en medio de estas subtramas, tenemos una especie de fantasma, un asesino con pajarita y ojos de muerte. Este fantasma se va cargando poco a poco a la chusma que aparece en esta novela, desde la madame pasando por terroristas y pederastas, tiene un plan y esa es la clave de la novela. La imagen de este fantasma se va diluyendo haciendo cada vez mas clara para el lector a medida que van sucediéndose los capítulos y cuando están todas las cartas sobre la mesa, surge un enemigo para Mendez de talla internacional, algo con lo que no se había enfrentado antes.
Sandra se va a casar con su novio, cuando se dan el si quiero ella saca una pistola y asesina a sangre fria y delante de todos a lo que iba a ser su marido. Resulta que su marido también llevaba una pistola y que la idea original era sacar la pistola al mismo tiempo y matarse los dos. Mendez pensaba que era una historia de odio pero resulta que es una historia de amor. Quizás de todas las pequeñas historias que hay en esta novela con la de la proxeneta me pareció la mas floja.
Esta son las tres historias que nos presentan. Mendez va saltando de un caso a otro por orden de su superior el importante señor Monterde. Mendez es el que descubre que entre estos casos tan dispares: 1) una niña a la que prostituyen 2) un ex convicto que recibe el encargo de matar 3) unos novios que se pegan un tiro.... y entremedias un asesino, hay relación entre los tres y el resultado de estas averiguaciones le cuesta la vida a la inspectora de policia que llevaba el caso con Mendez. Todo tiene relación y el resultado es una amenaza para la ciudad Condal realmente atroz.
Entre medias para hacerlo mas llevadero cada dos por tres hay diálogos disparatados entre Mendez y Amores o Mendez y Monterde, es uno de los trucos de Ledesma. Su gran personaje, Mendez tiene una personalidad tan trabajada que cobra vida y le ofrece al autor miles de posibilidades. Salpica siempre con humor negro todas sus tramas y el lector practicamente devora las hojas.
Como es habitual en Ledesma , con su novela toca todos los estractos sociales, desde la Barcelona de la jet set y las grandes fortunas pasando por los barrios donde no iria nadie con dos dedos de frente. No me parece la mejor novela de Mendez, quizás la trama aunque entendible es algo liosa de mas y aunque sugerente no me termina de convencer. Pero pese a todo, la magia de Ledesma, uno de los escritores mas hábiles dentro de la novela negra, pasando por un personaje que siempre cautiva al lector como es Mendez, son suficiente para que leas novela, tiempo bien invertido el leer esta nueva aventura de Mendez.
jueves, 6 de octubre de 2016
material fotosensible
El primer paso para fijar la imagen reproducida en la caja oscura sin
tener que llegar a copiarla o plasmarla, a mano, ocurre en 1726,
realizando una demostración de la investigación experimental sobre la
sensibilidad a la luz del nitrato de plata, por el alemán J.H. Schulze.
El mérito de la obtención de la primera imagen duradera, fija e inalterable a la luz pertenece al francés Joseph Nicéphore Nièpce. (1765-1833).
Las primeras imágenes directas las logró utilizando placas de peltre (aleación de zinc, estaño y plomo) cubriéndolas de betún de Judea y fijadas con aceite de lavanda. Nicéphore utilizó una cámara oscura modificada e impresionó en 1826 con la vista del patio de su casa plasmando la primera fotografía permanente de la Historia. A este procedimiento le llamó heliografía. No obstante Nicéphore, no consiguió un método para invertir las imágenes, y prefirió comenzar a investigar un sistema con que obtener positivos directos. También tropezó con el problema de las larguísimas exposiciones.
Louis Jacques Mandè Daguerre, veinte años más joven que Nièpce y famoso pintor, estaba interesado en la forma de fijar la luz con su cámara oscura y al enterarse de los trabajos de Nièpce le escribió para conocer sus métodos, pero éste se negaba con evasivas; tras visitarle varias veces e intentar convencerlo para asociarse, dio por inútiles sus intentos y se lanzó a investigar tenazmente.
En 1835 Jacques Daguerre publicó sus primeros resultados de su experimento, proceso que llamó Daguerrotipo, consistente en láminas de cobre plateadas y tratadas con vapores de Yodo. Redujo además los tiempos de exposición a 15 o 30 minutos, consiguiendo una imagen apenas visible, que posteriormente revelaba en vapores calientes de mercurio y fijaba lavando con agua caliente con sal. El verdadero fijado no lo consiguió hasta dos años más tarde. Algunos de los daguerrotipos que produjo se conservan aún en la actualidad.
El mérito de la obtención de la primera imagen duradera, fija e inalterable a la luz pertenece al francés Joseph Nicéphore Nièpce. (1765-1833).
Las primeras imágenes directas las logró utilizando placas de peltre (aleación de zinc, estaño y plomo) cubriéndolas de betún de Judea y fijadas con aceite de lavanda. Nicéphore utilizó una cámara oscura modificada e impresionó en 1826 con la vista del patio de su casa plasmando la primera fotografía permanente de la Historia. A este procedimiento le llamó heliografía. No obstante Nicéphore, no consiguió un método para invertir las imágenes, y prefirió comenzar a investigar un sistema con que obtener positivos directos. También tropezó con el problema de las larguísimas exposiciones.
Louis Jacques Mandè Daguerre, veinte años más joven que Nièpce y famoso pintor, estaba interesado en la forma de fijar la luz con su cámara oscura y al enterarse de los trabajos de Nièpce le escribió para conocer sus métodos, pero éste se negaba con evasivas; tras visitarle varias veces e intentar convencerlo para asociarse, dio por inútiles sus intentos y se lanzó a investigar tenazmente.
En 1835 Jacques Daguerre publicó sus primeros resultados de su experimento, proceso que llamó Daguerrotipo, consistente en láminas de cobre plateadas y tratadas con vapores de Yodo. Redujo además los tiempos de exposición a 15 o 30 minutos, consiguiendo una imagen apenas visible, que posteriormente revelaba en vapores calientes de mercurio y fijaba lavando con agua caliente con sal. El verdadero fijado no lo consiguió hasta dos años más tarde. Algunos de los daguerrotipos que produjo se conservan aún en la actualidad.
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