miércoles, 11 de enero de 2012

los chicos del maíz

año 1984, 86 minutos. usa. terror. Director: fritz krietz. Actores: peter horton, linda hamilton, jhon franklin
argumento: Una pareja que está de viaje llega a un apartado pueblo de Nebraska donde no hay adultos. Pronto hacen un terrorífico descubrimiento: todos han sido asesinados por los niños del lugar, que viven como una fanática comunidad religiosa que rinde culto a una extraña deidad de los campos de maíz. Cuando los jóvenes llegan a los 18 años de edad han de ser sacrificados.

 Estamos en Gatlin, un pueblecito perdido por las lejanas tierras de Nebraska. Un pueblo con algo especial, sólo habitan en él niños. La música está prohibida. Los juegos no deben existir. Pintar es un pecado. Y, sobre todo, un pueblo en el que los niños asesinan a sus padres. Un pueblo en el que ser mayor de edad, es motivo para pasar a 'mejor vida'. A este lugar remoto, por circunstancias del destino, irán a parar una joven pareja de enamorados. Una pareja que se extrañará ante las calles desiertas del pueblo, ante la ausencia de cualquier indicio de vida en ella. Una pareja que caerá incomunicada entre los maizales y las calles de la localidad, una pareja que tratará de sobrevivir ante la presencia amenazante de los chicos del maíz.

Los que la vimos en su momento, sufrimos con ella, nos aterrorizamos con sus escenas. O sino, ¿A quién no inquietó en su día el malvado Malachai?, ¿Quién no se asustaba al ver como los niños perseguían al joven doctor?, ¿Alguien no se asustaba al oír las aterradoras palabras del profeta Isaac?, ¿Qué chaval de aquel entonces no sentía el corazón latiendo a mil por hora cuando el pequeño muchacho intentaba huir por los maizales?. Sin embargo, pasados los años, uno revisa 'Los chicos del maíz' y se da cuenta de que el tiempo no pasa en balde para este tipo de cintas. Lo que en su día producía miedo y asfixia, hoy llega a provocar risa y bostezo. Una cinta, para desgracia de todos los que pasamos miedo en su día con ella, que no ha envejecido bien con el tiempo. Pese a ello, siempre recordaremos ese pueblo desierto. A ese joven pelirrojo al que tanto miedo teníamos. Ese bar en el que los adultos nada podían hacer. Al viejo mecánico y su perro aterrados en su pequeño taller. Nadie, de aquella generación, olvidará al que camina detrás de la fila. Todos recordaremos con nostalgia aquel pueblo llamado Gatlin y sus maizales.
 La historia de Stephen King no es especialmente brillante, pero su adaptación a la gran pantalla es más que correcta. El nivel de desasosiego o inquietud que pueda ocasionar en el espectador de hoy día se ve muy diezmado por el paso del tiempo, pero no debemos olvidar en ningún momento que se trata de una película de bajo presupuesto realizada en el año 84.
 Memorable. Así podría definirse esta revisión de la novela de Stephen King, adaptada a la gran pantalla con claras intenciones de pervivir en la memoria cinéfila. Sin duda, si deseas pasar un buen rato, la película de Fritz Kiersch es una opción estupenda. Me explico.

Al principio, todo apunta maneras de terror ochentero, sangriento y con estilo, inquietante. Pero no resulta ser más que un espejismo, que se difumina a los pocos minutos gracias a una serie constante de despropósitos (lo del atropello al niño cadáver que, por obra y gracia del señor, permanece erguido en medio de la carretera se lleva la palma) que no hacen sino derrumbar y hundir las posibilidades de la película, tomando de forma radical una nueva dirección: la comedia involuntaria.

Así pues, de miedo nada monada. Te puede llegar a asustar la subnormalidad del film, o esa innecesaria mención anti-comunista, pero el supuesto terror expuesto ni harto vino. Eso sí, las risas que te echas son muy serias: los diálogos, las reacciones de los personajes, algunas frases sueltas... son puro cachondeo. Yo la vi con amigos, esperando pobre de mí algo como mínimo aceptable, y nos partimos la caja absolutamente todos.

Mención aparte para el fuego de artificios del final... ya en mi lista de los despropósitos cinematográficos (junto con la anterior escena citada) por cutre y hortera, metida como apoteosis final. Ahí, con dos cojones.

Y luego hay quien tiene los huevos de decir que da miedo. Esta cosa no daba miedo ni en su época de estreno ni ahora... ¡es sencillamente demencial! Aznar en tanga; eso sí que da miedo.

Como película de terror, no pasa del 1. Como comedia, de notable para arriba (podríamos hablar incluso de obra maestra). Pero no hago media aritmética entre ambas puntuaciones: no es justo ni ético ni estoy por la labor.


"¡Joder! Me ha visto...", y el golpetazo con la madera. ¡Dos momentos impagables!
Es una peli de lo más normal, que no a soportado el paso del tiempo. Pero debemos admitir, que a pesar de que es una birria, creo escuela, con su terror aburrido y grasiento. Pero creo escuela, y su idea, fué ridiculizada unas veces, exaltada otras, pero siempre imitada. Stephen king, para mí, es un escritor, con mucha imaginación, pero aburridisimo, en el sentido que jamás sabe acabar bien sus novelas, esta no iba a ser una excepción. Pero le admitimos que sus trabajos, son muy televisivos, y que practicamente el 99% de sus novelas, puede ser llevada al cine, esta no es el resplandor, pero entretiene lo suyo.
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