viernes, 27 de julio de 2012

jhon rambo

director: sly. 2008. 93 minutos. usa. bélica-acción. reparto: sly, julie benz, mathew mardsen, ken howard.
argumento: John Rambo (Stallone), el ex-boina verde que llevaba una ajetreada vida marcada por la guerra, vive ahora una solitaria y apacible existencia en la jungla del norte de Tailandia, pescando y cazando cobras para venderlas. Todo cambia cuando un grupo de misioneros católicos le proponen que les sirva de guía hasta la frontera con Birmania, para suministrar medicinas y alimentos a los refugiados asediados por el ejército birmano, que ha hecho de las torturas y los asesinatos algo habitual. Rambo no tendrá más remedio que volver a tomar partido.

¡Qué grande es John Rambo! Un Rambo sexageneraio retirado en Tailandia que pasa los días cazando serpientes para un espectáculo, es un Rambo que ha de estallar. Y para goce de los espectadores, Rambo estalla, entra en cólera y se carga a todo birmano que se mueva por los arrozales.

Sylvester Stallone apenas tiene diálogos, ni falta que hace, el pasa directamente a la acción, hablar es de ladyboys, así llaman a los amanerados por aquella zona. John Rambo no habla, mata. Y diría más, no mata, aniquila, descuartiza y destripa. Mi héroe.

Jamás se vio un malo tan malo. Los Jemeres Rojos eran hermanitas de la caridad al lado de estos salvajes birmanos. La excusa perfecta para que no nos alarmemos ante la masacre que nos tiene preparada John Rambo.

Imprescindible ir al cine a verla. El sonido de los disparos es brutal, y su efecto revienta cabezas, sobrecogedor. Ha superado con creces mis expectativas, no esperaba un espectáculo tan dantesco.

Señores, esto no es cine independiente, es John Rambo, y está cabreado. Un film de indudable mal gusto, pero descaradamente entretenido. Apunta a la cabeza y dispara. Grandes fuegos artificiales con tropezones rojos y viscosos.



Si le preguntaran a Stallone por el argumento de su nueva película, estoy casi seguro que diría algo como "Diantre, eso no me hace falta. En Birmania no hay argumentos, sólo cobras y AK-47" (Esto con la voz del doblador de Robert de Niro, claro).
Ya no es que la película no tenga argumento. No. Es que no le hace falta.

Uno de los aciertos de Stallone al devolvernos a su alter-ego (con permiso de Rocky) en esta película es que no pretende ser más de lo que puede ser: acción y entretenimiento. Nada más.

Se tarda muy poco en comprobar que John Rambo vuelve en plena forma. Más musculado que nunca (y eso con 61 tacos, que ya tiene mérito), el avatar venido del Vietnam con su melena azabache y su bandana en la frente regresa con una mirada más cansada, pero que nadie se crea que está agotado. Ha vuelto para demostrar que él es el único hombre capaz de empezar una película desarmado y acabar con un contador de 900 cadáveres a las espaldas y tan sólo una ligera contractura muscular en el hombro izquierdo.

Con excepción quizás de la primera de la saga, ésta película es la mejor de la serie, y también la más sangrienta (y en este aspecto les saca una buena distancia a las otras tres). Tampoco es de extrañar cuando uno ve el color rojo entrañas de las letras que acompañan el inicio de la cinta, que casi parecen avisar de qué se va a teñir la pantalla.

Rambo IV es realista, muy realista. Llega incluso a mostrar con brutal genialidad el rostro del horror en la persona de los militares birmanos, a los que Stallone pinta como la viva encarnación de la maldad más pura y depravada. Hacía tiempo que no me inspiraban odio y rabia los "malos" de una película de acción. Buen detalle éste, que casi no se aprecia y se va perdiendo en las películas "del montón" que copan el género.

Mención especial merece la escena del final, una auténtica batalla campal que creo que perdurará en mi memoria durante mucho tiempo. Cruenta como ella sola, sí, pero tremendamente realista. Impactante. RATATATATATA! (Bueno, eso que lo diga la ametralladora de Rambo).

La recomiendo a todo el que sea seguidor de la serie y a todo el que quiera pasar un rato explosivo viendo llover balas y flechas con el que sin duda ha sido uno de los iconos del género de acción de la historia del cine.
 Guion? Cero.

Amores?cero (y se agradece la vida).

Discursitos? Cero.

Acción? Toda. De la buena además. Old school, sin CGIs ni ostias en vinagre. Excelentemente rodada, dirigida y montada. Este tio es muy bueno en lo suyo.

Fascista? Por supuesto. Es Rambo, que esperaban? todas las pelis militaristas los son. No tengo ocho años. No tiene porque afectarme.

Brutalidad? Toda. Y más. Doscientas treinta y algo muertes creo, a cada cual mas cabrona y viscosa. La peli más bruta que recuerdo. Que puta es la guerra!

Malos malosos? Hasta el infinito, asesinos, violadores y follaniños. Vais a morir.


En definitiva, UN PEPINÓN de película en toda regla. La mejor peli de acción en mucho, mucho, mucho tiempo. Una película honesta, directa y efectiva de cojones. Brutal. GRACIAS SILVESTER.
 Stallone ha decidido acabar con los dos iconos cinematográficos que le catapultaron a fama en un intento por enmendar el bache sufrido en los últimos años. Primero fue Rocky y ahora Rambo espera recuperar un terreno que parecía extinto desde hace muchos años. Y claro está, que el tiempo transcurrido hace nos hace ver a este personaje como un anacronismo actual, lejos de los estándares que rigen los parámetros de las producciones actuales. Sin embargo, la propuesta de Stallone está acorde no sólo a los tiempos que corren sino al suyo propio, consciente de sus limitaciones y dispuesto a acabar la saga con toda la dignidad que sea posible. Y esa es la palabra que más se acerca a esta nueva entrega, tan apartada de las dos precedentes y un poco más cercana al “First blood” que lo empezó, en donde observamos a un Rambo taciturno y resignado, al que las motivaciones hace tiempo que le han abandonado. Consciente de los muchos problemas que sufre la sociedad, trata de apartarse de ella al verse desbordado por lo que sucede a su alrededor. Es un grupo de misioneros y no un grupo militar, quienes le piden ayuda para remontar el río para tratar de ayudar a personas necesitadas. Y mejor aún es su dirección, concisa y alejada de los sopores que nos cuentan otras películas en dos horas y pico, “John Rambo” apenas llega a la hora y media, por lo que uno no tarda en ver la realidad del film, es decir ser directos y no andarse por las ramas con valores absurdos o romances innecesarios. “John Rambo” es un punto y final, Stallone agradece a su personaje la linealidad que le ha proporcionado durante tanto tiempo para darle descanso. El film es mucho más violento y explícito que las anteriores películas, está muy bien rodado, demostrando oficio suficiente como para sacar rendimiento a algo en los que pocos confiaban (yo incluido). Luego llegará la crítica fácil y destructiva que la tildará de todo menos de lo que es y pretende, con majaderías como “los diálogos”, “mensajes” y mamarrachadas por el estilo para intentar equivocar al espectador despistado que tiene cierto interés por verla, yo he recuperado una parte de mi adolescencia viéndola, puede que no sea perfecta, ni la película del año, pero es uno de los últimos reductos que a Sly le quedaban por explotar sin que nadie lo esperase, y a fe que lo ha hecho con suma eficacia.
 
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Ahora es fácil encontrar un héroe ficticio en cada película. Los hay para todos los gustos. Y aun así no nos engatusarán; ya estamos muy creciditos para mamonadas. Pero Jhon es de otra promoción; de la vieja escuela como se suele decir. Cuando comenzó su andadura allá por el 82, embadurnado en barro y con un machete en la boca, no había competencia alguna. John era todo un fenómeno. Por aquellos entonces, los que éramos pipiolos, lo teníamos como ejemplo de lo que es un auténtico héroe. ¿Quién no quería ser Rambo?. A esa edad la imaginación volaba con facilidad y se admiraba de corazón. Hoy esos niños somos hombres. Y al ver a Rambo de nuevo en la gran pantalla regresamos atrás en el tiempo desintoxicando nuestra alma. Volvemos a tener esa inocencia; admirando como sólo es capaz de hacerlo un crió. Hoy somos Ramboleños. Fiel a nuestro héroe hasta la muerte. Sin mirar la fotografía, los diálogos o los encuadres. Eso es lo de menos. John está encabronado y eso mola.
ES DE una simpleza brutal, el guión lo podía escribir un niño de 2 años, no hay argumento alguno, solo rambo en acción, un tio cabreado, muy cabreado, y ninguna de las anteriores, se había cargado tanta peña. en la sociedad tan paranoica dónde vivimos, que mejor que ver rambo después de llegar cansado de casa. Gracias Sly, thats entreteiment.

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