viernes, 27 de julio de 2012

serpico

1973. usa. 132 minutos. director: sidney lumet. reparto: al pacino, jhon randolph, jhon kehoe, barbara eda young. drama poliaca. 2 nominaciones al oscar, mejor actor, mejor guión. basada en echos reales.

Años 70. Relato biográfico sobre Frank Serpico, un policía íntegro, de principios incorruptibles que, a diferencia de sus colegas, nunca se dejó sobornar y, precisamente por ello, siempre tuvo problemas con sus compañeros de profesión y se vio expuesto a situaciones muy peligrosas.


Las primeras imágenes de la cinta nos mostrarán al detective de la policía de Nueva York Frank Serpico herido gravemente de un tiro en la cabeza, mostrando a partir de ese instante a modo de flashbacks los acontecimientos que conducen a esta situación. Veremos la graduación de un jovencísimo y ilusionado agente de policía que sueña con combatir la criminalidad neoyorkina, recién salido de la Academia. Sin embargo, desde sus primeros días de patrullero y hasta varios años después en su andanza, deberá observar con fatalidad cómo sus compañeros dan pie a pequeños vicios, actuaciones irregulares, ojos que no ven a cambio de comidas gratis y hasta una compleja red organizada de recaudadores de "mordidas" entre los corredores de apuestas de la ciudad.

 Frente a esta situación, que romperá su visión idealizada y romántica de la vida policial, Serpico intentará aislarse, en un principio, haciendo las cosas a su manera, no aceptando ningún sobre con dinero sospechoso, optando por un uniforme de calle, sandalias y un hondo sombrero calado entre las greñas de su cabeza y una enorme barba desaliñada. Intenta trasladar una forma de actuación policial moderna, más cercana al ciudadano, pero verá chocar en cada ocasión de hacer las cosas bien su integridad con los intereses viciosos de sus compañeros y los intereses opulentos de los directores y comisionados de las altas esferas. En su intento de hacer las cosas mejor que sus compañeros, tendrá un papel esencial una compañera de clase que le enseñará el placer de la cultura, y una vecina de la que se enamorará perdidamente. A este respecto, creo que se refleja a la perfección el desprecio que varios sectores culturales sentían hacia la policía, entendiendo que todos eran un hatajo de corruptos, sentimiento que costó mucho expulsar de nuestro país en los años 80, donde la llegada de los socialistas intentó centrar la acción sobre el Ejército olvidando la policía y la Guardia Civil.

Serpico no es otro de esos tantos policías cuyos valores podrían servir para barrer el suelo, mismamente. Serpico es un hombre cuyo código ético, cuya moral, queda por encima de cualquier otra cosa. Es, como ya han dicho por ahí, un madero honrado.
Y no hay nada que le venga mejor a Lumet que un personaje tan bien estructurado como ese sirviente de la ley, pues ya demostró en "El prestamista" y "The hill" que sabe como retratar personajes de lo más complejos y fieles a si mismos, que sólo actuarían en consideración según su conciencia les dictase. Y Pacino agarra ese personaje con fuerza y le otorga un sosiego natural impecable, así como un marcado carácter cuando debe aparecer ese carácter.

Muchos tildan la propuesta de monótona y hastiante, en cambio, a mi me parece una gran propuesta, donde cada punto está donde debe estar y todo es tratado con una meticulosidad increible. Desde la relación del protagonista con la muchacha que le acompaña, hasta la que también tiene con sus compañeros, a los cuales demuestra desde un principio que sus valores están ahí. Y son inamovibles.
Y si en las dos propuestas anteriormente mencionadas se respiraba un aire de aspereza y tensión, aquí Lumet logra que esa ambientación poco pulcra encaje a la perfección con todos los recovecos que conforman "Serpico", otorgando un buen espacio en el qué moverse a sus personajes y en el cual hacer confluir la historia de modo más que correcto.

Mención aparte para ese excelente final que, lejos de intentar aleccionar y anteponer la moralina al personaje, logra todo lo contrario dejando el film en una propuesta tan digna como meritoria.
Otro gran trabajo para un gran Lumet que parece haber perdido aplomo actualmente. Una pena.
 Probablemente la mejor película de Sidney Lumet desde mi punto de vista, pretende abordar la frustración de un policía real que no imaginaba que los valores que juró defender estaban interiormente corrompidos sistemáticamente. El cuerpo de la Policía mostrado en “Serpico” apenas deja títere con cabeza, desde los policías más insignificantes, pasando por los altos mandos y terminando con los políticos, más preocupados por los resultados electorales que de un escándalo derivado de un conflicto interno y tan serio, así como el desinterés por acceder a una investigación y posterior limpieza. La película anticipa en su comienzo la tragedia que supone la experiencia para su protagonista, un brillante comienzo, confuso pero contundente a la vez que avisa de las consecuencias. Frank Serpico, en ningún momento pretende ser un héroe, simplemente quiere realizar su trabajo con profesionalidad y disciplina, algo que no tardará en descubrir que es una tarea poco menos que imposible. Pacino en pleno estado de forma evidencia la capacidad del policía para actuar con corrección, a la vez que lo fusiona con su mundo personal, al que termina afectando de manera inevitable. Lumet retrata la sociedad del momento con buen criterio, la época del amor libre en el que las relaciones comenzaban con tanta rapidez como terminaban, en función muchas veces de intereses personales y sociales. Poco a poco el la sombra del inicio se hace más patente, a medida de que los acontecimientos se van transformando en una cruzada interminable no augura un final feliz. El film promueve el cambio a través del valor de un sólo individuo, que con su predisposición puede sorprender lo que llega a conseguir.
 
Esta película es aunque sea una perogrullada decirlo un homenaje a la persona de Frank Serpico. No tiene un guión al truculento en el que hasta el mas minimo detalle ha de tener una finalidad. Es una película a la antigua, con un cierto tono "documental" en el que la camara se pone al servicio de una historia, ni mas ni menos. No hacen falta giros ingeniosos ni dialogos ocurrentes cuando se cuenta una buena historia que en este caso además resulta ser verdad. Estupenda.
Al Pacino era un gran actor hasta el momento en que se metio en el papel de Al Pacino. De las mejores interpretaciones que he visto.
 Serpico es uno solo, sin ataduras, correoso y leal, tozudo el muy cabrón. Es un perro que abandona a sus dueños por una razón clara, cuando tiene hambre no le dan de comer lo que él quiere y cuando ocurre esto ladra, vaya si ladra.

No sé si es sucio, al menos lo parece. Lo definiría como un policía bohemio, con sus barbas, sus pelos y su jardín echo una mierda, a su gusto. Y un día recibe un sobre, lo suficiente para comprarse un buen tocata de la época, pero no lo coje. Es un gilipollas, supondréis algunos, el resto lo daréis por echo, me incluyo. Por eso está solo.

Es un chivato de tres pares de cojones y eso no es guay, más bien es motivo de agresión en algunos casos, de ignorancia y marginación en otros. En las pandillas sería el apedreado, del que la mayoría pasa y el resto también pasa porque la mayoría pasa de él. Un argumento cojonudo para ignorar a alguien, en serio.

Pero así es su lucha y así es él, y a jodernos, ole tus huevos Serpico. Eres tonto del culo y no tienes futuro, ¿verdad chavales? Pues eso.

Respecto a la película, es dura, simple y acojonantemente bien narrada. Con Pacino que es un crack y con Lumet que es una maquinita. A veces te sumerge en un maravilloso aburrimiento porque desde el principio no baja el ritmo. Los amantes de las explosiones flipantes, el fuego a discreción y el folleteo masivo, que se bajen o se alquilen o se compren otra. No disfrutarán.

Para paladares que sepan disfrutar el cine con parsimonia. Lumet ya me ha dado suficientes pruebas de que viste despacio cuando hay prisa.
 Film realizado por Sidney Lumet y escrito por Waldo Salt ("Cowboy de medianoche", 1969) y Norman Wexler. Adapta la novela biográfica "Serpico" (1973), de Peter Maas. Se rueda en NYC (Bronx, Queens, Greenpoint, Washington Square Park) y en estudio. Es nominado a 2 Oscar (actor y guión adaptado) y gana un Globo de oro (actor). Producido por Martin Bregman, se estrena el 5-XII-1973 (NYC).

La acción tiene lugar en NYC, a partir de febrero de 1971, con un largo "flashback" que recuerda la graduación (1960) del protagonista y su incorporación al cuerpo de policía. La película desarrolla un relato policiaco con elementos dramáticos y de crimen. Frank Serpico (Al Pacino), de 35 años, es un policía de NY íntegro e insobornable.

La obra forma parte de la serie de films policiacos que Lumet ambienta en NY en los primeros años 70, como "Supergolpe en Manhattan" (1971), "Tarde de perros" (1975) y otros. La denuncia de la corrupción, en particular la de la policía, es un tema recurrente en la filmografía del realizador, que en esta ocasión trata de manera extensa y prolija. La caracterización del protagonista se establece con precisión y detalle. Lumet había demostrado en obras anteriores su capacidad para el retrato de personajes complejos ("El prestamista", 1964). Serpico trabaja con celo, aprecia la vida bohemia, lleva pelo largo, barba poblada y un gran bigote, es hijo de un zapatero napolitano, es inconformista, no quiere ser un héroe, viste de modo informal y desaliñado y es sincero, recto y honesto. El guión aborda el tema del amor libre que rompió moldes y escandalizó a muchos en los años 70. Las relaciones de pareja se establecen y se rompen con rapidez y facilidad, en contraposición a las relaciones estables y codificadas de la pareja convencional. Lumet desarrolla un relato sobrio y austero, dotado de buen ritmo, que luce una notable eficacia narrativa. Apunta, sugiere y esboza situaciones y acontecimietnos, sin detenerse en ellos más de lo estrictamente necesario. Se sirve de elipsis, sobrentendidos y de una loable economía de medios. La pareja Lumet/Pacino repite colaboración poco después en "Tarde de perros". De acuerdo con su afición a las citas cultas, Lumet menciona "El Quijote".

La música es de Mikis Theodorakis, autor de la banda sonora de "Fedra" (1961) y "Zorba el griego" (1964). La partitura consta de 10 cortes, con un grato tema principal, "Tema de Serpico", triste y melancólico. Son destacables los cortes "Solo en el apartamento", "Flashback" y "End Tittle", que incluye un sobrecogedor solo de violín. La fotografía, de Arthur J. Ornitz, hace uso de un cromatismo de colores contenidos, brinda escenas de gran dinamismo (persecuciones a pie y en coche), adopta un tono documentalista y resalta el humor visual que acompaña al pintoresquismo del protagonista. Buena interpretación de Al Pacino y buen montaje de Lumet.
 Película que muestra que cuando Lumet no se excede en sus películas es capaz de mantener una película y lo que es mejor, hacer disfrutar al espectador. También muestra que cuando Pacino se contiene y no sobreactúa está mucho mejor que cuando lo hace (y los tres padrinos y Atrapado por su pasado por ejemplo son buena muestra de lo que hablo).

El guión de la película es bueno. Dentro de la corrupción que existe en la pasma, ahí está en medio Frank Serpico que desprecía todo eso y que al final acabará luchando contra sus propios compañeros para que se haga justicia contra esos delitos que cometen sus compañeros.

Otra eficaz dirección de Lumet, que sabe cómo mantener el ritmo, que sabe que uso darle a los personajes secundarios sin que sobre ninguno y que sabe cómo hacer que no aburra.

Pacino hace el resto. Probablemente sea de sus mejores interpretaciones. El nivel de tensión que tiene dentro del cuerpo Serpico ante todo lo que está viviendo lo manifiesta muy bien Pacino y hace que su papel sea creible. Cómo ya he dicho los secundarios están bien utilizados y todos hacen admirablemente bien su papel.

En fin, que la pareja Lumet y Pacino, que también después nos hizo disfrutar repitiendo en "Tarde de perros", vuelve a hacer una película igual de buena y entretenida. Estaría bien que volvieran a repetir.
 La dirección de Lumet es más que correcta, la labor de los guionistas goza de gran ingenio y originalidad, la interpretación de Pacino es, cuando no, excelente; pero en éstas virtudes ya se ha ahondado lo suficiente en críticas anteriores y, para no andar repitiendo las
mismas verdades con diferentes palabras, referiré éste espacio a otro tema, el tema que nos sugiere la película.
Este tema no es otro que el de la Corrupción Policial. Sabemos que la historia de Frank Serpico es real, o al menos eso nos dicen, escuchamos y entendemos. Sabemos que como toda adaptación de hecho real a libro y posteriormente a película, ciertos detalles de veracidad se van perdiendo y entremezclando con anexos del autor, pero lo importante, lo más importante, es lo que queda y lo que nadie puede negar: la esencia, la idea que nos quiere transmitir la película.
Lo que no sabemos es el porqué, dada la repercusión mediática de este caso y tantos otros escándalos (no sólo por la película, creo que no hace falta verla para darse cuenta que algo funciona mal en los sistemas policiales), nadie hace nada para contrarrestar estos lamentables episodios que, duela decirlo, atentan hoy en día contra prácticamente cada uno de todos nosotros. Todos, o casi todos los seres humanos en el mundo, somos víctimas de los corruptos que manejan contra la voluntad del pueblo y nos hacen creer cosas que no son ciertas. De hecho la historia de Serpico transcurre en los Estados Unidos, supuesto ejemplo y máxima potencia universal, y también centro de los grandes desastres del mundo; pero ocurre, y más estrepitosamente, en el resto del mundo y los países tercermundistas. Yo denuncio, autoridad de mi sufrido país: hayas o no visto ésta película, conocés los problemas de inseguridad provenientes de la propia policía asesina, corrupta y cuanto menos grave, reprimidora, y no te preocupás por capacitar a tus propios agentes, a educarlos debidamente, a hacerles entender el valor de la honestidad. ¿Entonces que nos queda? ¿Dónde iremos a parar? La única respuesta que se me ocurre es la de Complicidad, concepto que que hoy en día no está bien difundido (de estarlo no estaría ocurriendo), y Serpico nos lo muestra tal cual es. La corrupción no viene de abajo, los problema no surgen debido a la incapacidad de los policías; la corrupción viene de arriba. Se basa en una suerte de permitividad y protección de los superiores sobre sus agentes corruptos que, a cambio, deben darle una suma importante del dinero "extra", y éstos a su vez compartirlo con gente de aún mayor envergadura (llámese desde Jefes de Policía hasta ministros). En fin, Complicidad de toda una red de mafia que beneficia a unos pocos y perjudica, explota y destruye a toda la sociedad.
Sé que no voy a cambiar el mundo con éste mensaje, quizá no lo lea nadie, pero valga como la simple expresión de un ciudadano tercermundista que, ya sin galera y con pañuelo en mano, llora al ver una esperanza que se dilata como sueño al despertar.
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este film en manos de otro director, hubiera resultado ser un bodrio insoportable, ya me lo imagino, la historia del poli incorruptible, patriota, violencia gratuita, historia de amor metida con calzador, mucha accion y un dialogo escrito en una servilleta. pero no es así, porque el material calló en las manos de sidney lumet. Y con la impresionante actuación de uno de los mejores de todos los tiempos, al pacino.
Es un film pausado, en el que vemos a un juvenil y hippiesco policia con sus ganas de hacerlo bien, al que tanta corrupción lo va poniendo en un constante estado nervioso, que hará que su vida se hunda, y acabé con sus relaciones sentimentales, aparte de poner en peligro su vida. Gran película sin duda.

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